Frases sobre el amor

En punto a amores tengo otra superstición: imagino que la mayor desgracia que a un hombre le puede suceder es que una mujer le diga que le quiere.

Cuando se ama es el corazón quien juzga.

¡Ay, amor! ¡Qué mal me gobernaste! ¿Por qué un sentimiento tan dulce me trae tanto dolor, tanto deseo?

Los que padecéis porque amáis: amad más todavía; morir de amor es vivir.

El corazón es una tierra que cada pasión conmueve, remueve y trabaja sobre las ruinas de las demás.

El amor es el gran refugio del hombre contra la soledad, la inmensa soledad que le han impuesto la naturaleza, la especie, las leyes eternas.

Todo miente en ausencia del amor.

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti.

Y yo te quiero así: mía, pero tuya al mismo tiempo.

Creo que no te quiero, que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte como la mano izquierda enamorada de ese guante que vive en la derecha.

Amar es una oportunidad, un motivo sublime que se ofrece a cada individuo para madurar y llegar a ser algo en sí mismo, para volverse mundo.

Se ama sin razón y se olvida sin motivo.

Entre todas las formas de cautela, la cautela en el amor es, posiblemente, la más letal para la auténtica felicidad.

Me he dado cuenta de que estar con los que uno quiere es suficiente.

Hay algo peor que la muerte, peor que el sufrimiento... y es cuando uno pierde el amor propio.

En nuestro planeta, solo podemos amar sufriendo y a través del dolor. No sabemos amar de otro modo ni conocemos otra clase de amor.

El amor no existe para hacernos felices sino para mostrarnos cuánto podemos resistir.

Pero como todo beso, éste es una respuesta, una respuesta torpe pero tierna a una pregunta que se escapa del poder del lenguaje.

Como daba besos lentos le duraban más los amores.

El amor está siempre delante de vosotros. Amad.

Cuán audaz se vuelve uno cuando está seguro de ser amado.

Sólo a aquellos que el destino ha golpeado, [...] se les puede ayudar verdaderamente con el amor. Sólo ellos saben amar y ser amados como se debe amar: con gratitud y humildad.

Nada hay en el mundo, ni hombre ni diablo ni cosa alguna, que sea para mí tan sospechosa como el amor, pues éste penetra en el alma más que cualquier otra cosa. Nada hay que ocupe y ate más el corazón que el amor.

No es el amor lo que hace volverse ciego, sino el amor propio.

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