Frases sobre las cualidades

La belleza, como la sabiduría, ama al adorador solitario.

La obediencia simula subordinación, lo mismo que el miedo a la policía simula honradez.

Opino con los romanos de antaño que el general de hoy debe ser manaña, si es necesario, soldado raso.

El sol no espera a que se le suplique para derramar su luz y su calor. Imítalo y haz todo el bien que puedas sin esperar a que se te implore.

No confundas la paciencia, coraje de la virtud, con la estúpida indolencia del que se da por vencido.

A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa.

Saber mucho no es lo mismo que ser inteligente. La inteligencia no es sólo información, sino también juicio, la manera en que se recoge y maneja la información.

Creo que un héroe es quien entiende la responsabilidad que conlleva su libertad.

Todo lo que es hermoso tiene su instante, y pasa.

La técnica es el esfuerzo para ahorrar esfuerzo.

Una síntesis vale por diez análisis.

La economía como esencia de la vida es una enfermedad mortal, porque un crecimiento infinito no armoniza con un mundo finito.

La belleza sólo le pertenece al que la entiende, no al que la tiene.

Quien no lo ha dado todo no ha dado nada.

Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo la derrota o las palmas.

El hombre parece tener más carácter cuando sigue su temperamento que cuando sigue sus principios.

Los pequeños hechos revelan mejor que los grandes el carácter de una persona.

Haz que tu cabeza trabaje a favor tuyo y poco a poco adquirirás la costumbre de no molestarte cuando las cosas vayan mal.

Los seres humanos, que son casi únicos en su habilidad para aprender de la experiencia de otros, son también notables por su aparente aversión a hacerlo.

La cosa tiene gracia porque se supone que la diversidad es lo más moderno que hay, pero si uno toma una muestra de ciudadanos, nunca lo diría.

Sé tu propio palacio o el mundo será tu prisión.

Si hay algo en nosotros verdaderamente divino, es la voluntad. Por ella afirmamos la personalidad, templamos el carácter, desafiamos la adversidad, reconstruimos el cerebro y nos superamos diariamente.

El lazo más fuerte de simpatía humana debería ser unir a las personas de todas las naciones y todas las lenguas.

La tolerancia no ha provocado nunca ninguna guerra; la intolerancia ha cubierto la tierra de matanza.

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