Frases sobre las cualidades

Es difícil juzgar la belleza: la belleza es un enigma.

No es la belleza lo que inspira la más profunda pasión. La belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo. La belleza sin expresión cansa.

Más obliga y más puede un rostro bello que un hombre armado.

Todavía no se han levantado las barreras que le digan al genio: "De aquí no pasarás".

Su experiencia, como tantas veces sucede, le hizo desconocer la verdad.

La sátira es el arma más eficaz contra el poder: el poder no soporta el humor, ni siquiera los gobernantes que se llaman democráticos, porque la risa libera al hombre de sus miedos.

Las palabras van al corazón, cuando han salido del corazón.

La más dulce vida consiste en no saber nada.

A veces la vida te pegará en la cabeza con un ladrillo. Pero no pierdas la fe.

El honor es la conciencia externa, y la conciencia, el honor interno.

El mayor placer que conozco es hacer sigilosamente una buena acción y dejar que se descubra por accidente.

Si no plantamos el árbol de la sabiduría cuando jóvenes, no podrá prestarnos su sombra en la vejez.

Ha sido durante mucho tiempo mi axioma que las pequeñas cosas son infinitamente lo más importante.

Hoy todo el mundo parece idéntico porque nadie tiene tiempo para diferenciarse, ni siquiera tiene tiempo para comprar.

Cuida tu ambición. Puede volar pero también arrastrarse.

Con demasiada frecuencia algunos hombres sacrifican el ser al ser distintos.

Está visto que la integridad, unida a la inteligencia metódica, no se desea en ninguna parte, ni siquiera en las prisiones o la administración.

No hay inocentes, sólo distintos grados de responsabilidad.

La mayoría de las personas son otras: sus pensamientos, las opiniones de otros; su vida, una imitación; sus pasiones, una cita.

Es más fácil recuperar un millón de dólares robados que la honra, si la perdiste.

He comprendido que mi bienestar sólo es posible cuando reconozco mi unidad con todas las personas del mundo, sin excepción.

Ningún problema económico tiene una solución puramente económica.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales.

Cuando los individuos se enfrentan con el mundo con tanto valor, el mundo sólo los puede doblegar matándolos. Y, naturalmente, los mata. Mata indistintamente a los muy buenos y a los muy dulces, y a los muy valientes.

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