Frases sobre las cualidades

El talento no ha de servir para saberlo y decirlo todo, sino para saber lo que se ha de decir de lo que se sabe.

Lo bello nos atrae, despreciamos lo útil; y lo bello muchas veces nos pierde.

Lo bueno necesita aportar pruebas; lo bello, no.

De todos los beneficios que nos reporta la virtud, uno de los más grandes es el desprecio a la muerte.

Hasta la propia virtud se convierte en vicio cuando es mal aplicada.

Dentro de mí hay otro hombre que está contra mí.

No anheles el bien futuro:
mira que ni el presente está seguro.

Su experiencia, como tantas veces sucede, le hizo desconocer la verdad.

Recuerdo haber dicho que se necesitaba mucho talento para hacer soportable un poco de genio.

El honor no se gana en un día para que en un día pueda perderse. Quien en una hora puede dejar de ser honrado, es que no lo fue nunca.

Podemos estar seguros de que la mayor esperanza para mantener el equilibro ante cualquier situación recae en nosotros mismos.

Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto.

Me he preguntado sobre cómo descubrimos la belleza que reside en el interior de la gente, y las extrañas maneras que el mundo tiene para hacer que esta belleza salga al exterior.

En este mundo hay que ser demasiado bueno para serlo bastante.

Con demasiada frecuencia algunos hombres sacrifican el ser al ser distintos.

El verdadero ejercicio intelectual no consiste en seguir modas, sino en encararse con las dificultades de la propia época.

La mayoría de los hombres se parecen a grandes palacios abandonados: ocupan sólo unas pocas habitaciones y han cerrado las alas donde nunca se aventura.

Los malentendidos y la negligencia crean más confusión en el mundo que el engaño y la maldad. En todo caso, estos dos últimos son mucho menos frecuentes.

Ningún problema económico tiene una solución puramente económica.

A quien no lo siente, no es posible hacérselo comprender.

El arte del arte, la gloria de la expresión y la luz del Sol de las letras es la simplicidad.

Quizás uno no desea tanto ser amado como ser comprendido.

Creo que hay que resistir: éste ha sido mi lema. Pero hoy, cuántas veces me he preguntado cómo encarnar esta palabra.

Es raro cómo se puede perder la inocencia de golpe, sin saber siquiera que ha entrado en otra vida.

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