Frases sobre los defectos

Nuestras virtudes y nuestros defectos son inseparables, como la fuerza y la materia. Cuando se separan, el hombre no existe.

Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.

La tierra no produce para los ignorantes sino malezas y abrojos.

La ociosidad camina con tanta lentitud, que todos los vicios la alcanzan.

Los más obstinados suelen ser los más equivocados, como todos los que no han aprendido a dudar.

El amor, el tabaco, el café y, en general, todos los venenos que no son lo bastante fuertes para matarnos en un instante, se nos convierten en una necesidad diaria.

Nunca tienes tiempo suficiente para hacer toda la nada que quieres.

La mediocridad es lo excelente para los mediocres.

Los hombres olvidan con mayor rapidez la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio.

Si te parece que sabes mucho y entiendes mucho, ten por cierto que es mucho más lo que ignoras.

No existe ningún hombre que si puede ganar el máximo se conforme con el mínimo.

Por la calle del "después" se llega a la plaza de "nunca".

Si no tuviéramos defectos no sentiríamos tanto placer descubriendo los de los demás.

La obstinación es quizá la única cualidad humana valiosa no sólo en la profesión policial sino al menos en todas las que tienen que ver con el concepto de verdad.

El orgullo de quienes no pueden edificar es destruir.

El mal existe, pero no sin el bien, como la sombra existe, pero no sin la luz.

Quien al poder se acoja de un malvado,
será, en vez de feliz, un desdichado.

La pereza puede parecer atractiva, pero el trabajo da satisfacción.

El ocio es el padre de todos los vicios, y es el coronamiento de todas las virtudes.

Es un error esencial considerar la violencia como una fuerza.

La violencia sólo puede ser disimulada por una mentira y la mentira sólo puede ser mantenida por la violencia.

Es solo por su estupidez que algunos pueden estar tan seguros de sí mismos.

La persona que no está interiormente preparada para la violencia es siempre más débil que el opresor.

El tabique que separa la sana autoconfianza de la insana arrogancia es realmente fino.

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