Frases sobre los defectos

Si el vaso no está limpio, lo que en él derrames se corromperá.

Muchas veces he pensado si el mal no está puesto en el Universo como un tema de trabajo y un incentivo a nuestra curiosidad.

El egoísta sería capaz de pegar fuego a la casa del vecino para hacer freir un huevo.

El único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor.

Los hombres son pervertidos no tanto por la riqueza como por el afán de riqueza.

Los grandes egoístas son el plantel de los grandes malvados.

Un pedante es un estúpido adulterado por el estudio.

Si hay violencia en nuestros corazones, es mejor ser violentos que ponernos el manto de la no violencia para encubrir la impotencia.

Me opongo a la violencia, porque cuando parece causar el bien éste sólo es temporal, el mal que causa es permanente.

Para mí la vanidad es una dolencia tan superficial, que basta con rascarme un rato para que se me quite.

Los hombres olvidan con mayor rapidez la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio.

No existe ningún hombre que si puede ganar el máximo se conforme con el mínimo.

A quien las buenas obras no aprovechan y las tiernas palabras no mueven, las malas le domen con duro y riguroso castigo.

Se le hace patente que sólo hay dos clases de cobardes: los que huyen para atrás y los que huyen para adelante.

Cuanto más conozco a los hombres, más admiro a los perros.

Nadie es nunca secundario para sí mismo.

Un cobarde es un hombre capaz de prever el futuro. Un valiente es casi siempre un hombre sin imaginación.

El origen de todos los males es la codicia.

Ningún pesimista ha descubierto nunca el secreto de las estrellas, o navegado hacia una tierra sin descubrir, o abierto una nueva esperanza en el corazón humano.

La codicia arraiga hondo y crece con raíces más perversas que la lujuria, flor de verano.

Muchas son las leyes en un estado corrompido.

La violencia, sea cual sea la forma en que se manifieste, es un fracaso.

Parafraseando a los sabios: Nadie puede pensar y golpear a alguien al mismo tiempo.

Todos caminamos hacia el anonimato, solo que los mediocres llegan un poco antes.

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