Frases sobre la literatura

Las citas, cuando quedan esculpidas en nuestra memoria, nos sugieren pensamientos originales; además, despiertan en nosotros el deseo de leer a los autores de los cuales han sido tomadas.

Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.

El instante en que ya no sea más que un escritor habré dejado de ser un escritor.

No tengo nada que decir,
y lo estoy diciendo,
y esto es poesía.

Hay dos clases de escritores geniales: los que piensan y los que hacen pensar.

La mano que escribió una página, construyó una ciudad.

Cuando aprendas a leer serás libre para siempre.

No lean, como hacen los niños, para divertirse o, como los ambiciosos, para instruirse. No, lean para vivir.

Adquirir el hábito de la lectura es construirse un refugio contra casi todas las miserias de la vida.

Escribe una historia corta cada semana. Es totalmente imposible escribir 52 malas historias seguidas.

Escribir para mí no es una profesión, ni siquiera una vocación. Es una manera de estar en el mundo.

Escribir es siempre protestar, aunque sea de uno mismo.

Los buenos escritores tocan la vida a menudo. Los mediocres la rozan rápidamente. Los malos la violan y la abandonan a las moscas.

La lectura, una puerta abierta a un mundo encantado.

Leer es encontrar algo que va a existir.

La lectura obligada es nefasta. Lean por placer, tengan una profunda sospecha.

La biblioteca es la más democrática de las instituciones, porque nadie en absoluto puede decirnos qué leer, cuándo y cómo.

Yo solo poseo una de las menos importantes cualidades necesarias para escribir: la curiosidad.

Yo no escribo para agradar ni tampoco para desagradar. Escribo para desasosegar.

Siempre llevo dos libros en el bolsillo, uno para leer y otro para escribir en él.

Los libros no están hechos para que uno crea en ellos, sino para ser sometidos a investigación. Cuando consideramos un libro, no debemos preguntarnos qué dice, sino qué significa.

El autor sólo escribe la mitad del libro. De la otra mitad debe ocuparse el lector.

Leía los libros que habían de explicarme el mundo, como si el mundo pudiera explicarse en los libros.

La literatura, como cualquier forma de arte, es la confesión de que la vida no basta.

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