Frases de temáticas diversas

Como define la RAE, miscelánea es aquella obra o escrito en que se tratan muchas materias inconexas y mezcladas.

Placer y pena son los dos únicos resortes que mueven y moverán el mundo.

En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven.

Que si ha de dar un desengaño muerte, mejor es un engaño que da vida.

Morir por la patria es una gloria; pero son más útiles los que saben hacer morir por la patria a los soldados enemigos.

Un hombre es la suma de sus desdichas. Se podría creer que la desdicha terminará un día por cansarse, pero entonces es el tiempo el que se convierte en nuestra desdicha.

El mar es tan profundo en la calma como en la tempestad.

En todo lo que nos rodea y en todo lo que nos mueve debemos advertir que interviene en algo la casualidad.

El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras.

Siempre habrá soledad para aquellos que son dignos.

Toda revolución se evapora y deja atrás una estela de burocracia.

La buena educación consiste en esconder lo bueno que pensamos de nosotros y lo malo que pensamos de los demás.

Son tontos todos los que lo parecen y la mitad de los que no lo parecen.

Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar.

La enfermedad es el tirano más temible.

Todo lo desconocido se supone maravilloso.

No hay secreto que el tiempo no revele.

El lugar ideal para mí es aquél en que es más natural vivir como extranjero.

Es más honorable obtener el trono que haber nacido en él. La fortuna otorga uno, el mérito el otro.

Frente a los peligros que enfrentan nuestras sociedades interdependientes, es tiempo de acción, de participación, de no resignarse.

Prefiero ser un hombre de paradojas que un hombre de prejuicios.

Por grandes que sean los reyes, son lo mismo que nosotros: pueden equivocarse igual que los demás.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

Nada te puede dar la paz, excepto tú mismo. Nada te puede dar la paz, excepto el triunfo de los principios.

El código moral del fin del milenio no condena la injusticia, sino el fracaso.

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