Frases de temáticas diversas

Como define la RAE, miscelánea es aquella obra o escrito en que se tratan muchas materias inconexas y mezcladas.

Placer y pena son los dos únicos resortes que mueven y moverán el mundo.

En todo lo que nos rodea y en todo lo que nos mueve debemos advertir que interviene en algo la casualidad.

No hay cosa más fría que un consejo cuya aplicación sea imposible.

No es el sufrimiento, sino la esperanza de cosas mejores lo que incita las rebeliones.

La buena educación consiste en esconder lo bueno que pensamos de nosotros y lo malo que pensamos de los demás.

Fatigas, pero no tantas,
que a fuerza de muchos golpes
hasta el hierro se quebranta.

Un hoy vale por dos mañanas.

Aquí no pasa nada; mejor dicho, pasan tantas cosas juntas al mismo tiempo que es mejor decir que no pasa nada.

Porque es tocando fondo, aunque sea en la amargura y la degradación, donde uno llega a saber quién es, y donde entonces empieza a pisar firme.

La señal infalible de un mal reinado es el exceso de elogios dirigidos al monarca.

Sin riesgo no se hace nada grande y memorable.

No hay secreto que el tiempo no revele.

¿Qué es el infierno? Yo sostengo que es el sufrimiento de ser incapaz de amar.

La pregunta más urgente y persistente en la vida es: ¿Qué estás haciendo por los demás?

Para tener éxito, la planificación sola es insuficiente. Uno debe improvisar también.

El poseer no existe, existe solamente el ser: ese ser que aspira hasta el último aliento, hasta la asfixia.

No tengo derecho a juzgar la vida de los otros. Sólo debo juzgarme a mí mismo y elegir o rechazar en función de mi persona.

La fama es vapor; la popularidad, un accidente; la única certeza terrenal es el olvido.

Supongo que solo aquéllos que no hacen nada estan libres cometer errores.

Conocerse a sí mismo no es garantía de felicidad, pero está del lado de la felicidad y puede darnos el coraje para luchar por ella.

Huiremos del descanso, huiremos del sueño, tomaremos a toda velocidad el alba y la primavera y prepararemos días y estaciones a la medida de nuestros sueños.

Vuelve a examinar todo lo que te han dicho. Descarta aquello que insulta tu alma.

Uno nunca llega a casa—dijo—, pero donde quiera que se crucen caminos amistosos, todo el mundo parece estar en casa por un tiempo.

Después no queda nada, excepto el recuerdo de un placer o la voluptuosidad de un remordimiento.

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