Frases de temáticas diversas

Como define la RAE, miscelánea es aquella obra o escrito en que se tratan muchas materias inconexas y mezcladas.

Escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta.

Para el elogio corre nuestra pluma rápidamente. Cuando se trata, empero, de vituperar, sólo a fuerza de horas podemos dar concluído a la prensa el artículo más conciso.

Una mala reputación es una carga, ligera de levantar, pesada de llevar, difícil de descargar.

El principio más profundo del carácter humano es el anhelo de ser apreciado.

Si la fama sólo llega después de la muerte, no tengo prisa en conseguirla.

Sólo el motivo constituye el mérito de las acciones; y el desinterés les da la perfección.

Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron.

Cada día me miro en el espejo y me pregunto: "Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?". Si la respuesta es "No" durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo.

Cuanto consuelo encontraríamos si contáramos nuestros secretos.

Las revoluciones las hacen hombres de carne y hueso, no santos, y todas terminan por crear una nueva casta privilegiada.

Naces solo y mueres solo, y en el paréntesis la soledad es tan grande que necesitas compartir la vida para olvidarlo.

Sin riesgo no se hace nada grande y memorable.

Los errores pasan, sólo la verdad permanece.

Por mala senda en tenebrosa noche
sin saber a dónde voy, camino a ciegas,
ignorante a la par de dónde vengo.

No razonaré, ni compararé; mi tarea es crear.

Puedes dar un mejor sermón con tu vida que con tus labios.

Te quejas de las censuras de tus maestros, émulos y adversarios, cuando debieras agradecerlas. Sus golpes no te hieren; te esculpen.

No tengo derecho a juzgar la vida de los otros. Sólo debo juzgarme a mí mismo y elegir o rechazar en función de mi persona.

Cualquiera que tiene los medios de este mundo para el sostén de la vida, y contempla a su hermano pasar necesidad, y sin embargo le cierra la puerta de sus tiernas compasiones, ¿de qué manera permanece el amor de Dios en él? Hijitos, no amemos de palabra ni con la lengua, sino en hecho y verdad.

¡La terrible tiranía de la mayoría! Todos tenemos nuestras arpas para tocar. Y, ahora, le corresponderá a usted saber con qué oído quiere escuchar.

Entonces no lo sabía. No sabía que era capaz de herir a alguien tan hondamente que jamás se repusiera. A veces, hay personas que pueden herir a los demás por el mero hecho de existir.

Uno nunca llega a casa—dijo—, pero donde quiera que se crucen caminos amistosos, todo el mundo parece estar en casa por un tiempo.

Mata a mis demonios, y mis ángeles morirán también.

Cuando el infierno son los demás, el paraíso no es uno mismo.

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