Frases sobre la naturaleza

La vida no pertenece al hombre. Le sobrepasa porque ha sido recibida de Dios. Es sagrada. Ningún hombre puede disponer de ella a su antojo.

El misterio de la vida es la conexión entre nuestros errores y nuestros infortunios.

Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, cuanto más quiero a la humanidad en general, menos cariño me inspiran las personas en particular.

No me preocupa la muerte,
me disolveré en la nada.

La muerte es alguien que se retira de sí mismo y vuelve a nosotros. No hay más muertos que los llevados por los vivos.

Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo que perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón.

La vida no se nos ha dado para ser felices, sino para merecer serlo.

La vida es como una cebolla, se va deshojando capa a capa, y a veces te hace llorar.

El sabio nos advierte que la vida es tan sólo una gota de rocío en una hoja de loto.

El hombre depende en gran medida de la idea que se hace de sí mismo.

Los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen.

El hombre es una especie que falló como especie, un ser dedicado a destruir el medio en que vive.

Nuestra finalidad en la vida no es tener éxito, sino continuar fracasando con el espíritu en alto.

La vida no regala nada a los mortales, sin un gran esfuerzo.

La vida es como montar en bicicleta. Para mantener el equilibro hay que seguir pedaleando.

Alguien me habló todos los días de mi vida
al oído, despacio, lentamente.
Me dijo: ¡vive, vive, vive!
Era la muerte.

Los demás también mueren
como tú, gota a gota,
hasta que el mar se llena.

La muerte no se reparte como si fuera un bien. Nadie anda en busca de tristezas.

El que nos encontremos tan a gusto en plena naturaleza proviene de que ésta no tiene opinión sobre nosotros.

Incluso, en algunos casos, continuar, simplemente continuar, se vuelve sobrehumano.

La vida es un deber que estamos obligados a cumplir, ciertamente un deber pesado y complejo, por el cual a veces es necesario soportar sacrificios.

El gran arte de la vida es la sensación, sentir que existimos, incluso en el dolor.

Desde su nacimiento, el hombre lleva el peso de la gravedad sobre sus hombros. Está atornillado a la Tierra. Pero solo tiene que hundirse bajo la superficie y es libre.

Durante la mayor parte de la historia, el hombre ha tenido que luchar contra la naturaleza para sobrevivir; en este siglo empieza a darse cuenta de que, para sobrevivir, debe protegerla.

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