Frases sobre La Naturaleza

Así como el sabio no escoge los alimentos más abundantes, sino los más sabrosos, tampoco ambiciosa la vida más prolongada, sino la más intensa.

La vida es un constante proceso, una continua transformación en el tiempo, un nacer, morir y renacer.

Una vida grande nace del encuentro de un gran carácter y una gran casualidad.

La vida no es en sí ni un bien ni un mal, sino el lugar del bien o del mal, según que el hombre practique lo uno o lo otro.

La humanidad cesa de lanzar piedras contra sus espíritus superiores tan pronto les puede levantar un monumento.

La muerte es alguien que se retira de sí mismo y vuelve a nosotros. No hay más muertos que los llevados por los vivos.

Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo que perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón.

Cuando la edad de las pasiones ha pasado ¿qué otra cosa podemos desear si no es evadirnos de la vida con la menor cantidad posible de dolor?

Soy hombre, y por lo tanto, nada que sea humano me resulta extraño.

Nuestra vida vale lo que nos ha costado en esfuerzo.

La vida, la vida que ríe y llora todos los días, es una cosa más importante que el propio dolor.

Porque en la vida no hay más realidades que éstas: un destello de sol, un aroma de rosa, el son de una voz; y aun así de vanas y efímeras son lo mejor del mundo, lo mejor del mundo para mí.

Siempre he creído que si bien el hombre esperanzado en la condición humana es un loco, el que desespera de los acontecimientos es un cobarde.

La vida es una bufonada: esa disposición misteriosa de implacable lógica para un objetivo vano. Lo más que se puede esperar de ella es un cierto conocimiento de uno mismo, que llega demasiado tarde, y una cosecha de remordimientos inextinguibles.

El vínculo más básico que tenemos en común es que todos vivimos en este pequeño planeta. Todos respiramos el mismo aire, todos valoramos el futuro de nuestros hijos y todos somos mortales.

Somos hormigas en la carcasa del mundo, salidas de la nada, encaminándonos afanosamente a ninguna parte.

Uno siempre responde con su vida entera a las preguntas más importantes.

Los demás también mueren
como tú, gota a gota,
hasta que el mar se llena.

La Naturaleza nos es hostil porque no la conocemos: sus crueldades representan la venganza contra nuestra indiferencia.

La muerte no se reparte como si fuera un bien. Nadie anda en busca de tristezas.

Mirad, en la vida no hay soluciones, sino fuerzas en marcha. Es preciso crearlas, y las soluciones vienen.

Que terriblemente triste es que las personas están hechas de tal forma que se acostumbran a algo tan extraordinario como la vida.

Las personas no pueden ser tratadas como unidades en operaciones de aritmética política porque se comportan como el cero y el infinito y dan al traste con todas las operaciones matemáticas.

El que nos encontremos tan a gusto en plena naturaleza proviene de que ésta no tiene opinión sobre nosotros.

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