Frases sobre pensamiento y razón

En atención a que no tengo gran memoria, circunstancia que no deja de contribuir a esta especie de felicidad que dentro de mí mismo me he formado...

El que miente necesita tener buena memoria.

Cuando dos hombres desean la misma cosa que no pueden gozar juntos se convierten en enemigos.

Nuestro deseo desprecia y abandona lo que tenemos para correr detrás de lo que no tenemos.

La sociedad perdona a veces al criminal, pero no perdona nunca al soñador.

Pues si te empeñas en soñar te empeñas
en aventar la llama de tu vida.

No entiendo por qué la gente se asusta de las nuevas ideas. A mi me asustan las viejas.

La verdad no siempre es bonita, pero el hambre de ella sí.

¿Qué es la verdad? Pregunta difícil, pero la he resuelto en lo que a mi concierne diciendo que es lo que te dice tu voz interior.

Los recuerdos comunes son a veces los más pacificadores.

Los locos siempre están seguros de que están bien. Sólo las personas sanas están dispuestas a admitir que están locas.

Algo desagradable se aproxima cuando los hombres están ansiosos por decir la verdad.

Si dudas de ti mismo, estás vencido de antemano.

El pensamiento es la plena verdad que comprende todos los momentos, incluido el error.

¡Si yo no hiciera al menos una locura por año, me volvería loco!

Buscando las palabras se encuentran las ideas.

Y por un momento he sentido que a lo mejor una idea es más importante que el mero hecho de estar vivo, porque una idea vive mucho tiempo después de que uno haya desaparecido.

La única sabiduría que he alcanzado es la sabiduría de dudar de la ideología y de los argumentos de los demás.

No hay duda de que la ficción hace un mejor trabajo con la verdad.

El momento en que dudas si puedes volar, dejas de poder hacerlo para siempre.

En el mundo no hay nada tan difícil como la franqueza y nada tan fácil como la lisonja.

Amar la verdad por amor a la verdad es la parte principal de la perfección humana en este mundo, y la semilla principal de todas las otras virtudes.

La verdad llega como conquistadora solo porque hemos perdido el arte de recibirla como invitada.

Y además, ¡qué voy a soñar cuando no en sueños, sino despierto, he sido tan feliz a su lado!

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