Frases sobre Pensamiento y razón

Tengo una pregunta que a veces me tortura: estoy loco yo o los locos son los demás.

La sociedad perdona a veces al criminal, pero no perdona nunca al soñador.

Pues si te empeñas en soñar te empeñas
en aventar la llama de tu vida.

El sueño devora la existencia: es lo que tiene de bueno.

En ciertos momentos, la única forma de tener razón es perdiéndola.

Tener razón demasiado pronto es lo mismo que equivocarse.

Hay dos miradas: La mirada del cuerpo puede olvidar a veces, pero la del alma recuerda siempre.

Necesito, luego imagino.

Los sueños son el espíritu de la realidad con las formas de la mentira.

Pero el alma humana sólo vive, de su incesante esfuerzo, por marcarse en todo, como sello imperial.

El pensamiento es la plena verdad que comprende todos los momentos, incluido el error.

Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos.

Sólo en soledad se siente la sed de la verdad.

La razón es enemiga de toda grandeza [...] Las cosas que llamamos grandes suelen salirse de lo ordinario y como tales entrañan cierto desorden: pues bien, la razón condena ese desorden.

A los vivos les debemos respeto pero a los muertos solo les debemos la verdad.

La imaginación en libertad transforma al mundo y hecha a volar las cosas.

Con un poco de imaginación puedes vivir fácilmente toda tu vida en una tarde.

Quizá esté yo equivocado y tú en lo cierto, quizá con un esfuerzo a la verdad nos acerquemos.

Si Dios es Dios y el ser humano una criatura hecha a imagen de la inteligencia divina, su función más noble es la búsqueda de la verdad.

Cierro los ojos para ver más hondo
y siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo: la memoria.

Las ideas son como los conejos. Usted obtiene un par, aprende a cuidarlos, y muy pronto tendrá una docena.

El problema de tener una mente abierta es que la gente insiste en entrar dentro y poner allí sus cosas.

Todos tenemos demonios en los rincones oscuros del alma, pero si los sacamos a la luz, los demonios se achican, se debilitan, se callan y al fin nos dejan en paz.

Dejemos con toda tranquilidad a la gente sabia el orgullo de no caer nunca en contradicción.

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