Frases sobre pensamiento y razón

La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad.

La incertidumbre es una posición incómoda. Pero la certeza es una posición absurda.

La mentira es una forma de talento.

Tener razón demasiado pronto es lo mismo que equivocarse.

El primer síntoma de que estamos matando nuestros sueños es la falta de tiempo.

Quien se queda mucho tiempo mirando a los sueños, termina pareciéndose a una sombra.

Los hombres no son prisioneros del destino, sino prisioneros de su propia mente.

Cuando hayamos descubierto las leyes que rigen la vida, nos daremos cuenta de que el hombre de acción se ilusiona más que el soñador.

La memoria es el espejo donde vemos a los ausentes.

La razón es enemiga de toda grandeza [...] Las cosas que llamamos grandes suelen salirse de lo ordinario y como tales entrañan cierto desorden: pues bien, la razón condena ese desorden.

La mente es como un paracaídas. No funciona si no está abierta.

El problema es que la información no es el entendimiento.

Si Dios es Dios y el ser humano una criatura hecha a imagen de la inteligencia divina, su función más noble es la búsqueda de la verdad.

Los imperios del futuro serán los imperios de la mente.

Ten fe ciega, no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas.

Repito con la más vehemente convicción: la verdad está en camino, y nada la detendrá.

Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho.

Toda época se nutre de ilusiones, si no, los hombres renunciarían pronto a la vida y ése sería el final del género humano.

El hombre que se miente a sí mismo y escucha su propia mentira llega a un punto en que no puede distinguir la verdad dentro de él y por tanto pierde todo respeto por sí mismo y por los demás.

Cuando uno se acostumbra a no conseguir nunca lo que desea, ¿Sabes qué pasa? Que acaba por no saber incluso lo que quiere.

Yo creo que la única gran pérdida son las ilusiones, y a veces las certidumbres, por hermosas que sean, no alcanzan a reemplazarlas.

—A veces pienso —reflexioné en voz alta— que se miente por incapacidad de pedir a gritos que los demás te acepten como eres.

No me deje solo entre personas llenas de certezas. Esa gente es terrible.

Siempre entendemos demasiado tarde a los seres que más cerca están de nosotros.

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