Frases sobre pensamiento y razón

Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los míos.

Tengo una pregunta que a veces me tortura: estoy loco yo o los locos son los demás.

El mentiroso tiene dos males: que ni cree ni es creído.

Me gusta más la verdad cuando soy yo quien la descubre que cuando es otro quien me la muestra.

En cualquier momento de decisión lo mejor es hacer lo correcto, luego lo incorrecto, y lo peor es no hacer nada.

Aquellos que reprimen el deseo, lo hacen porque es lo suficientemente débil para ser reprimido.

Normalmente sólo vemos lo que queremos ver; tanto es así, que a veces lo vemos donde no está.

En una época de engaño universal decir la verdad es un acto revolucionario.

Hay dos miradas: La mirada del cuerpo puede olvidar a veces, pero la del alma recuerda siempre.

Pero el alma humana sólo vive, de su incesante esfuerzo, por marcarse en todo, como sello imperial.

La mente se estira por una nueva idea o sensación, y nunca se contrae de nuevo a sus antiguas dimensiones.

El problema de tener una mente abierta es que la gente insiste en entrar dentro y poner allí sus cosas.

La razón habla y el sentimiento muerde.

No hay duda de que la ficción hace un mejor trabajo con la verdad.

A pesar de ser un solitario mi conciencia de pertenecer a la comunidad invisible de aquellos que luchan por la verdad, la belleza y la justicia me ha impedido sentirme aislado.

La necesidad de tener razón es el signo de un espíritu vulgar.

No todas las verdades son para todos los oídos.

Para realizar un sueño es preciso olvidarlo, distraer la atención de él. Por eso realizar es no realizar.

A veces no hay nada tan importante como los recuerdos.

El recuerdo es la presencia invisible.

Quien nos roba los sueños nos roba la vida.

La imaginación es la única arma en la guerra contra la realidad.

Amada imaginación, lo que más amo en ti es que jamás perdonas.

¡Todo lo que es verdadero es mío! ... sepan que lo sublime es un bien común.

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