Frases sobre La Política

No hay democracia sin determinación.

La política es una guerra sin efusión de sangre; la guerra una política con efusión de sangre.

La democracia tiene por lo menos un mérito, y es que un miembro del Parlamento no puede ser más incompetente que aquellos que le han votado.

Cuando la política promete ser redención, promete demasiado. Cuando pretende hacer la obra de Dios, pasa a ser, no divina, sino demoníaca.

La política es el arte de impedir que la gente se entrometa en lo que le atañe.

La democracia no es más que un poder arbitrario constitucional que ha sustituído a otro poder arbitrario constitucional.

Creo en la democracia porque da rienda suelta a las energías de todo ser humano.

En política, como en religión, hay devotos que manifiestan su veneración por un santo desaparecido convirtiendo su tumba en un santuario del crimen.

El político debe hablar y obrar muchas veces sin haber pensado ni leído.

Los políticos tímidos e interesados se preocupan mucho más de la seguridad de sus puestos que de la seguridad de su país.

La política es el arte de los incapaces de triunfar en privado.

Nadie puede adoptar la política como profesión y seguir siendo honrado.

La aspiración democrática no es una simple fase reciente de la historia humana. Es la historia humana.

Las democracias observan más cuidadosamente las manos que las mentes de quiénes las gobiernan.

Para hacer política justa y sana no basta conocer los hombres; es necesario también amarlos.

La política es demasiado a menudo el arte de traicionar los intereses reales y legítimos, y de crear otros imaginarios e injustos.

Creo que no se puede ser hombre, y mucho menos artista, sin tener una conciencia política. El arte es política.

La política saca a flote lo peor del ser humano.

La democracia es la transposición de lo cuantitativo a lo cualitativo: que lo que quieren los más se convierta en lo mejor.

Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas.

El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de miseria.

Necesitamos, en el sentido de la propia responsabilidad y de la responsabilidad común, más democracia, no menos.

En política, querido mío, y vos lo sabéis tan bien como yo, no hay hombres, sino ideas; no sentimientos, sino intereses; en política no se mata a un hombre, sino se allana un obstáculo.

La ambición de poder es una mala hierba que sólo crece en el solar abandonado de una mente vacía.

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