Frases sobre la religión

Sólo hay una religión verdadera, pero pueden haber muchas especies de fe.

Las religiones, como las luciérnagas, necesitan de oscuridad para brillar.

A quien Dios se la diere, San Pedro se la bendiga.

El espíritu de Dios flota sobre las aguas y una isla celestial se hará visible primero cual morada de los nuevos hombres, cual cuenca de la vida eterna sobre las olas que refluyen.

No podría creer en un Dios al cual comprendiera.

Si Dios no es amor, no vale la pena que exista.

Puede que nuestro papel en este planeta no sea alabar a Dios sino crearlo.

La religión es el opio del pueblo.

La religión es el conocimiento de todos nuestros deberes como mandamientos divinos.

La plegaria es la primera y la última lección para aprender el noble y bravío arte de sacrificar el ser en los variados senderos de la vida.

El conocimiento profundo de las religiones permite derribar las barreras que las separan.

El agnosticismo simplemente significa que una persona no dirá que sabe o cree aquello para lo que no tiene bases para sostener que cree.

Dios nos ha dado la lengua para que podamos decir cosas amables a nuestros amigos y duras verdades a nuestros enemigos.

Dios no habría alcanzado nunca al gran público sin ayuda del diablo.

Dios no escucha vuestras palabras, salvo cuando él mismo las profiere a través de vuestros labios.

Le expliqué que el mundo es una sinfonía, pero que Dios toca de oído.

Se cambia mas fácilmente de religión que de café.

La Iglesia es la caricia del amor de Dios al mundo.

No he logrado nada solo. Millones de personas en todo el mundo ansiaban la paz. Por eso digo que no hay que minusvalorar el poder de la oración.

Cuando el cristianismo se convierte en instrumento del nacionalismo, queda herido en su corazón y se convierte en estéril.

Dios es el gran silencio del infinito. El mundo entero habla de Él y para Él. Nada de lo que se diga lo representa tan bien como su silencio y su calma eterna.

La teología es una reflexión sobre la fe y la fe lo que tiene que hacer es movilizar a las personas para cambiar.

Dios no es un ser indiferente o lejano, por lo que no estamos abandonados a nosotros mismos.

Allí donde Dios erige una iglesia,
el demonio siempre levanta una capilla;
y si vas a ver, encontrarás
que en la segunda hay más fieles.

Temáticas relacionadas

Publicidad