Frases sobre Los Sentimientos

No es el amor quien muere
somos nosotros mismos.

Un solo enemigo puede hacer más daño que el bien que se pueden hacer diez amigos juntos.

Los sentimientos delicados que nos dan la vida yacen entumecidos en la mundanal confusión.

Nuestra única defensa contra la muerte es el amor.

Se hace ligera la carga que se sabe llevar bien.

La añoranza se asfixió bajo el hábito.

El amor platónico es como un revolver que manejamos sin darnos cuenta de que, como está cargado, en cualquier momento puede dispararse.

A los verdugos se les reconoce siempre. Tienen cara de miedo.

La vida es tan incierta, que la felicidad debe aprovecharse en el momento en que se presenta.

En los campos ajenos, la cosecha siempre es más abundante.

La melancolía es un recuerdo que se ignora.

Gobernar a base de miedo es eficacísimo. Si usted amenaza a la gente con que los va a degollar, luego no los degüella, pero los explota, los engancha a una carro... Ellos pensaran; bueno, al menos no nos ha degollado.

Bajo su caparazón de cobardía, el hombre aspira a la bondad y quiere ser amado. Si toma el camino del vicio, es que ha creído tomar un atajo que le conduciría al amor.

La dulce piedad es el símbolo de la verdadera grandeza.

Si es cierto que nos acostumbramos al dolor, ¿cómo es que con el paso de los años sufrimos cada vez más?

Todos estamos en la cloaca, pero algunos estamos mirando a las estrellas.

Amistad, mi definición se basa en dos cosas. Respeto y confianza. Ambos elementos tienen que estar allí. Y tiene que ser mutuos. Usted puede tener respeto por alguien, pero si no tienes confianza, la amistad se desmorona.

Cuando perdemos a alguien a quien amamos, nuestras lágrimas amargas se suscitan por el recuerdo de las horas en las que no amamos lo suficiente.

La alegría y el dolor no son como el aceite y el agua, sino que coexisten.

Los infelices son egoístas, injustos, crueles e incapaces de comprender al otro. Los infelices no unen a las personas, las separan.

He decidido apegarme al amor. El odio es una carga demasiado grande para soportar.

Proporcionalmente al número de los admiradores crece el de los envidiosos.

La esperanza es el deber del sentimiento.

Se llama nostalgia, y sirve para recordarnos que, por suerte , también somos frágiles.

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