Frases sobre los sentimientos

Al amor no se le dictan leyes.

Lo que más vale en el hombre es su capacidad de insatisfacción.

El amor es como las cajas de cerillas, que desde el primer momento sabemos que se nos tiene que acabar, y se nos acaba cuando menos lo esperamos.

El procedimiento más seguro de hacernos más agradable la vida es hacerla agradable a los demás.

La fe es el antiséptico del alma.

La tristeza del alma puede matarte mucho más rápido que una bacteria.

En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos.

Los amigos que perdemos no reposan en la tierra, están sepultados en nuestro corazón.

Hay que simpatizar siempre con la alegría de la vida. Cuanto menos se hable de las llagas de la vida, mejor.

La imparcialidad es un nombre pomposo para la indiferencia, que es un nombre elegante para la ignorancia.

Siempre la felicidad nos espera en algún sitio, pero a condición de que no vayamos a buscarla.

El amor consiste en dos soledades que se protegen, limitan y procuran hacerse mutuamente felices.

Qué le voy a hacer, soy un esperanzado sin remedio.

Jamás desesperes, aun estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante.

Nada en la tierra puede compensar la pérdida de alguien que te ha amado.

Si no tienes fuerza para imponer tus propias condiciones a la vida, debes aceptar las que ella te ofrece.

La mejor forma de averiguar si puedes confiar en alguien es confiar en él.

Nuestros peores enemigos aquí no son los ignorantes y los sencillos, aunque crueles; nuestros peores enemigos son los inteligentes y los corruptos.

Incontenida, la cólera es frecuentemente más dañina que la injuria que la provoca.

Pero no amo tus pies
sino porque anduvieron
sobre la tierra y sobre
el viento y sobre el agua,
hasta que me encontraron.

Decir amistad es decir entendimiento cabal, confianza rápida y larga memoria; es decir, fidelidad.

Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul (...) Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar.

Todos nos engañamos cuando conviene… Cuesta mucho aceptar las situaciones definitivas…

¿Qué ha contribuido más a la felicidad humana, lo real o lo imaginario?

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