Frases sobre los sentimientos

Al amor no se le dictan leyes.

Corazón mío, no hables
Puedes jugar con fuego, pero te quemarás.

El amor es como las cajas de cerillas, que desde el primer momento sabemos que se nos tiene que acabar, y se nos acaba cuando menos lo esperamos.

El procedimiento más seguro de hacernos más agradable la vida es hacerla agradable a los demás.

Sólo el dolor es el rey eterno de la tierra, y la suerte da con la siniestra y arrebata con la diestra.

Tanto miedo tengo, que aun para huir valor no tengo.

A los verdugos se les reconoce siempre. Tienen cara de miedo.

La gratitud es como aquel licor de Oriente que sólo se conserva en jarros de oro: perfuma las almas grandes y se agria en las pequeñas.

En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos.

Los amigos que perdemos no reposan en la tierra, están sepultados en nuestro corazón.

La compasión es la virtud de los reyes.

Siempre la felicidad nos espera en algún sitio, pero a condición de que no vayamos a buscarla.

El amor consiste en dos soledades que se protegen, limitan y procuran hacerse mutuamente felices.

Los sufrimientos son como nubes pasajeras: que de lejos nos parecen negras y de cerca apenas son grises.

Comer pan sin esperanza es igual que morirse poco a poco de hambre.

Nada en la tierra puede compensar la pérdida de alguien que te ha amado.

Echó afuera esa imperiosa necesidad de culpar a los otros, que es patrimonio específico de los corazones inferiores.

No existe nada en el mundo tan irresistiblemente contagioso como la risa y el buen humor.

Pero no amo tus pies
sino porque anduvieron
sobre la tierra y sobre
el viento y sobre el agua,
hasta que me encontraron.

Ten siempre cerca a tus amigos, pero mas a tus enemigos.

Decir amistad es decir entendimiento cabal, confianza rápida y larga memoria; es decir, fidelidad.

La esperanza es para el alma lo que la respiración es para el ser vivo. Cuando falta la esperanza, el alma se anquilosa y extenúa.

Los hombres de tristeza profunda se delatan cuando son felices: tienen una manera de aferrar la felicidad como si quisieran estrangularla y ahogarla, por celos, - ¡ay, demasiado bien saben que se les escapa!

¿Qué ha contribuido más a la felicidad humana, lo real o lo imaginario?

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