Frases sobre El Ser humano

Reírse de todo es propio de tontos, pero no reírse de nada lo es de estúpidos.

Una creencia no es simplemente una idea que la mente posee, es una idea que posee a la mente.

Lo que tarda tanto en llegar es igual que si no hubiera llegado, peor incluso, porque el cumplimiento a destiempo de lo que tanto se deseó acaba teniendo un reverso de sarcasmo.

El que elige mal para sí, elige mal para el prójimo.

Hay quienes sólo utilizan las palabras para disfrazar sus pensamientos.

Permítanos hablar, aunque mostremos todos nuestros defectos y debilidades: porque ser consciente de ello y no esconderlo es una señal de fortaleza.

Un hombre está dispuesto a creer aquello que le gustaría que fuera cierto.

La palabra dicha no puede volver atrás.

Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma.

Hay palabras que se retraen, que se niegan, porque tienen demasiado significado para nuestros oídos cansados de palabras.

Una grandísima parte de los males que afligen al mundo derivan de las palabras.

De lo que no puedo hablar tengo la obligación de callarme.

Cada elección tiene su anverso, es decir, una renuncia, por lo que no hay diferencia entre el acto de elegir y el acto de renunciar.

¡Oh, palabras, cuántos crímenes se cometen en vuestro nombre!

El valor de una frase está en la personalidad de quien la dice, porque nada nuevo puede ser dicho por un hombre o una mujer.

Yo no tenía una creencia específica, excepto que nuestra causa era justa, era muy fuerte y que estaba ganando cada vez más y más apoyo.

Un bebé representa la opinión de Dios de que el mundo debe continuar.

Quien sea incapaz de hablar claro debe callar hasta poder hacerlo.

El hombre es una especie que falló como especie, un ser dedicado a destruir el medio en que vive.

Somos hormigas en la carcasa del mundo, salidas de la nada, encaminándonos afanosamente a ninguna parte.

Ahora no es el momento de pensar en lo que no tienes. Piensa en lo que puedes hacer con lo que hay.

Las personas no pueden ser tratadas como unidades en operaciones de aritmética política porque se comportan como el cero y el infinito y dan al traste con todas las operaciones matemáticas.

Cuando no tengas nada que decir, no digas nada; una defensa débil fortalece a tu oponente, y el silencio es menos perjudicial que una mala respuesta.

Todo el que quiere hacer el bien a la raza humana siempre termina en la intimidación universal.

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