Frases sobre el tiempo

No hay nada permanente en este malvado mundo, ni siquiera nuestros problemas.

El pasado es una colección interminable de horrores que sólo merece el más completo de los olvidos; el futuro, una incógnita poco confiable que es preciso asegurar; el presente, el campo de batalla donde hay que garantizarse la vejez.

Aquí no pasa nada,
salvo el tiempo.

El pasado está escrito en la memoria y el futuro está presente en el deseo.

Nunca encontrarás tiempo para nada. Debes crearlo.

Un minuto que pasa es irrecuperable. Conociendo esto, ¿cómo podemos malgastar tantas horas?

El tiempo no es oro; el oro no vale nada, el tiempo es vida.

El proyecto es el borrador del futuro. A veces, el futuro necesita cientos de borradores.

Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte.

Hay algo más triste que envejecer, y es seguir siendo niño.

El futuro vendrá de un largo dolor y un largo silencio.

Cuenta tu edad por amigos, no años. Cuenta tu vida por sonrisas, no por lágrimas.

El pasado y el porvenir, esas dos mitades de la vida, una de las cuales dice jamás, y la otra siempre.

No puedo volver al ayer, porque ya soy una persona diferente.

No hay presente ni futuro, sólo el pasado que se repite una y otra vez, ahora.

El verdadero mal de la vejez no es el debilitamiento del cuerpo sino la indiferencia del alma.

Para siempre está compuesto de ahoras.

No es la eternidad pero es el instante, que, después de todo, es su único sucedáneo verdadero.

El individuo es efímero, las razas y las naciones vienen y se van, pero el ser humano permanece.

Era muy joven para sospechar que la existencia no está hecha de impulsos súbitos y de constancia obstinada, sino de compromisos y de olvidos.

Era el mejor de los tiempos y era el peor de los tiempos; la edad de la sabiduría y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación.

El tiempo es / demasiado lento para aquellos que esperan, / demasiado rápido para aquellos que tienen miedo, / demasiado largo para aquellos que sufren, / demasiado corto para aquellos que son felices; / sin embargo, para aquellos que aman, / el tiempo no existe.

Y ustedes y yo y todos sabemos que el tiempo es más pesado que la más pesada carga que puede soportar el hombre.

Todas las juventudes se parecen. Es en la madurez cuando empieza la diferencia, nos diferenciamos en cómo resolvemos esa desazón originaria, en cómo abordamos el cruce de caminos que se nos presenta a la salida de la juventud.

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