Frases sobre El Tiempo

No digas que el tiempo pasado fue mejor que el presente; las virtudes son las que hacen los buenos tiempos, y los vicios los que los vuelven malos.

Quien mira lo pasado, lo porvenir advierte.

El tiempo es un maestro de ceremonias que siempre acaba poniéndonos en el lugar que nos compete. Vamos avanzando, parando y retrocediendo según sus órdenes. Nuestro error es imaginar que podemos buscarle las vueltas.

No es necesario destruir el pasado, se ha ido; en cualquier momento, puede volver a aparecer, parecer ser y ser presente.

Mucha buena gente que sería incapaz de robarnos el dinero, nos roba sin escrúpulo alguno el tiempo que necesitamos para ganarlo.

Mi misión es matar el tiempo y la de éste matarme a su vez. Se está bien entre asesinos.

Si no pensáis en el futuro, nunca lo tendréis.

No hay nada permanente en este malvado mundo, ni siquiera nuestros problemas.

El futuro no va a ser dominado por aquellos que están atrapados en el pasado.

Las palabras del año pasado pertenecen al lenguaje del año pasado. Las palabras del próximo año esperan otra voz.

¡Envejece conmigo! Lo mejor está aún por llegar.

Hay algo más triste que envejecer, y es seguir siendo niño.

Cuenta tu edad por amigos, no años. Cuenta tu vida por sonrisas, no por lágrimas.

La verdadera generosidad para con el futuro consiste en entregarlo todo al presente.

La juventud es feliz porque tiene la capacidad de ver la belleza. Cualquiera que conserve la capacidad de ver la belleza jamás envejece.

El verdadero mal de la vejez no es el debilitamiento del cuerpo sino la indiferencia del alma.

Los relojes matan el tiempo. El tiempo está muerto siempre que esté siendo marcado por las pequeñas ruedas; sólo cuando el reloj se detiene el tiempo viene a la vida.

El presente es el resultado necesario de todo el pasado, la causa necesaria de todo el futuro.

Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo.

Es la fiebre de la juventud lo que mantiene al resto del mundo a la temperatura normal.

Para siempre está compuesto de ahoras.

¡Ay de aquel cuyo corazón no ha aprendido mientras era joven a esperar, amar y poner su confianza en la vida!

El tiempo nos conduce —siempre— adonde no queremos ir. Amemos el tiempo.

Buena verdad es que ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe.

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