Frases sobre el tiempo

Lo que ya ha sucedido es igual que un plato roto en mil pedazos. Por muy esforzadamente que lo intentes, ya no podrás devolverlo a su estado original.

El tiempo es un maestro de ceremonias que siempre acaba poniéndonos en el lugar que nos compete. Vamos avanzando, parando y retrocediendo según sus órdenes. Nuestro error es imaginar que podemos buscarle las vueltas.

No es necesario destruir el pasado, se ha ido; en cualquier momento, puede volver a aparecer, parecer ser y ser presente.

No hace falta renunciar al pasado al entrar en el porvenir. Al cambiar las cosas no es necesario perderlas.

Un joven no debe comprar valores seguros.

Volver la vista atrás es una cosa y marchar atrás, otra.

Si no pensáis en el futuro, nunca lo tendréis.

El futuro no va a ser dominado por aquellos que están atrapados en el pasado.

Lo que importa no es pensar en el pasado ni en el futuro. Lo importante es cargar con el ahora.

La única patria que tiene el hombre es su infancia.

Los niños son como las estrellas. Nunca hay demasiados.

Las palabras del año pasado pertenecen al lenguaje del año pasado. Las palabras del próximo año esperan otra voz.

Un hombre debe vivir el presente y ¿qué importa quién eras la semana pasada, si sabes quién eres hoy?

La verdadera generosidad para con el futuro consiste en entregarlo todo al presente.

La juventud es feliz porque tiene la capacidad de ver la belleza. Cualquiera que conserve la capacidad de ver la belleza jamás envejece.

A veces la infancia es más larga que la vida.

Porque tú crees que el tiempo cura y que las paredes tapan, y no es verdad, no es verdad.

Un hombre que se atreve a malgastar una hora de vida no ha descubierto el valor de la vida.

Los relojes matan el tiempo. El tiempo está muerto siempre que esté siendo marcado por las pequeñas ruedas; sólo cuando el reloj se detiene el tiempo viene a la vida.

El presente es el resultado necesario de todo el pasado, la causa necesaria de todo el futuro.

Es la fiebre de la juventud lo que mantiene al resto del mundo a la temperatura normal.

Los futuros no realizados son solo ramas del pasado: ramas secas.

¡Ay de aquel cuyo corazón no ha aprendido mientras era joven a esperar, amar y poner su confianza en la vida!

El futuro está abierto […] todos somos responsables de lo que el futuro nos depare. Por tanto, nuestro deber no es profetizar el mal, sino más bien luchar por un mundo mejor.

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