Frases sobre el tiempo

No desprecies el recuerdo del camino recorrido. Ello no retrasa vuestra carrera, sino que la dirige; el que olvida el punto de partida pierde fácilmente la meta.

El tiempo es un maestro de ceremonias que siempre acaba poniéndonos en el lugar que nos compete. Vamos avanzando, parando y retrocediendo según sus órdenes. Nuestro error es imaginar que podemos buscarle las vueltas.

En la tardanza dicen que suele estar el peligro.

Mucha buena gente que sería incapaz de robarnos el dinero, nos roba sin escrúpulo alguno el tiempo que necesitamos para ganarlo.

Ser adulto significa olvidar lo desconsolados que nos hemos sentido con frecuencia de niños.

Mi misión es matar el tiempo y la de éste matarme a su vez. Se está bien entre asesinos.

La única patria que tiene el hombre es su infancia.

Los niños son como las estrellas. Nunca hay demasiados.

Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte.

El futuro vendrá de un largo dolor y un largo silencio.

El pasado y el porvenir, esas dos mitades de la vida, una de las cuales dice jamás, y la otra siempre.

Un hombre feliz está demasiado satisfecho con el presente como para obsesionarse demasiado con el futuro.

A veces la infancia es más larga que la vida.

Lo que dejamos atrás y lo que tenemos por delante no son nada comparado con lo que llevamos dentro.

Los relojes matan el tiempo. El tiempo está muerto siempre que esté siendo marcado por las pequeñas ruedas; sólo cuando el reloj se detiene el tiempo viene a la vida.

El ayer está hecho. El mañana nunca llega. El hoy está aquí. Si no sabes qué hacer, quédate quieto y escucha.

El presente es el resultado necesario de todo el pasado, la causa necesaria de todo el futuro.

Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo.

Si quien controla el pasado, controla el futuro, ¿Quien controla el presente, controla el pasado?

¡Ay de aquel cuyo corazón no ha aprendido mientras era joven a esperar, amar y poner su confianza en la vida!

El tiempo nos conduce —siempre— adonde no queremos ir. Amemos el tiempo.

Buena verdad es que ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe.

Piensas poco en el futuro, ¿verdad? Es el privilegio de la juventud.

Era muy joven para sospechar que la existencia no está hecha de impulsos súbitos y de constancia obstinada, sino de compromisos y de olvidos.

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