Frases sobre La Vida

La vida no pertenece al hombre. Le sobrepasa porque ha sido recibida de Dios. Es sagrada. Ningún hombre puede disponer de ella a su antojo.

El misterio de la vida es la conexión entre nuestros errores y nuestros infortunios.

Quien no vive de algún modo para los demás, tampoco vive para sí mismo.

Para triunfar en la lucha de la vida el hombre ha de tener o una gran inteligencia o un corazón de piedra.

Y la vida es uno mismo, y uno mismo son los otros.

Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre.

Deberíamos vivir tantas veces como los árboles, que pasado un año malo echan nuevas hojas y vuelven a empezar.

¿Quien ha dicho que la vida es un sueño? La vida es un juego.

La vida resulta deliciosa, horrible, encantadora, espantosa, dulce, amarga; y para nosotros lo es todo.

La vida no se nos ha dado para ser felices, sino para merecer serlo.

La vida es como una cebolla, se va deshojando capa a capa, y a veces te hace llorar.

Intento servir a los demás, lo que para mí constituye el único sentido de la vida.

No hay vidas pequeñas; cuando la miramos de cerca, toda vida es grande.

Hacer lo útil, decir lo justo y contemplar lo bello es bastante para una vida de hombre.

La vida se hizo para vivirla. La curiosidad debe mantenerse viva. Uno nunca debe, por ninguna razón, dar la espalda a la vida.

Reconsideras tu vida conforme la vas viviendo, de la misma forma que si estuvieras escalando una montaña y continuamente vieras los mismos paisajes desde distintos puntos de vista.

Nuestra finalidad en la vida no es tener éxito, sino continuar fracasando con el espíritu en alto.

La vida no regala nada a los mortales, sin un gran esfuerzo.

¿La vida? ¡Bah! No tiene ningún valor. Dentro de lo barato, es de lo más barato.

Todo el problema de la vida es éste: cómo romper la propia soledad, cómo comunicarse con otros.

La vida es lenta y el hombre no sabe apenas jugarla.

Las cosas que son importantes en la vida llegan sin que una se dé cuenta; no las esperamos, dado que se han formado en la mente. Las reconocemos una vez han aparecido. Eso es todo.

A la vida le basta el espacio de una grieta para renacer.

No tenía ganas de nada. Sólo de vivir.

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