Frases sobre El Estado

El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía.

El estado es un inmenso cementerio al que van enterrarse todas las manifestaciones de la vida individual.

Todos los Estados bien gobernados y todos los príncipes inteligentes han tenido cuidado de no reducir a la nobleza a la desesperación, ni al pueblo al descontento.

Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, ese Estado no debería existir; y al fin no existiría.

Podemos observar en la república de los perros que todo el Estado disfruta de la paz más absoluta después de una comida abundante, y que surgen entre ellos contiendas civiles tan pronto como un hueso grande viene a caer en poder de algún perro principal, el cual lo reparte con unos pocos, estableciendo una oligarquía, o lo conserva para sí, estableciendo una tiranía.

Los estados poderosos sólo pueden sostenerse por el crimen. Los estados pequeños sólo son virtuosos porque son débiles.

Un hombre de estado debe tener el corazón en la cabeza.

El estado es un mecanismo históricamente temporal, una forma transitoria de sociedad.

Para ser un hombre de estado, primero debes ser elegido.

Los Estados son grandes máquinas que se mueven lentamente.

Los Estados, para la diplomacia, no son los pueblos, sino los reyes que los dirigen o los esclavizan.

El Estado, al igual que el suelo sobre el que se halla situado, no es un patrimonio. Consiste en una sociedad de hombres sobre los cuales únicamente el Estado tiene derecho a mandar y disponer. Es un tronco que tiene sus propias raíces.

Al tratar del Estado debemos recordar que sus instituciones no son aborígenes, aunque existieran antes de que nosotros naciéramos; que no son superiores al ciudadano; que cada una de ellas ha sido el acto de un solo hombre, pues cada ley y cada costumbre ha sido particular; que todas ellas son imitables y alterables, y que nosotros las podemos hacer igualmente buenas o mejores.

El Estado soy yo.

Cuando nacen las sociedades, los jefes de un Estado son los que dan a éste su carácter especial. Después, este carácter especial es el que forma a los jefes de Estado.

Apenas son suficientes mil años para formar un Estado; pero puede bastar una hora para reducirlo a polvo.

El estado ideal no es aquel en que cada uno tiene acceso a la misma cantidad de riqueza, sino en proporción a su contribución a la riqueza general.

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