Simón Bolívar

(1783-1830) Militar y político sudamericano de origen venezolano.

Frases célebres

La confianza ha de darnos la paz. No basta la buena fe, es preciso mostrarla, porque los hombres siempre ven y pocas veces piensan.

Para el logro del triunfo siempre ha sido indispensable pasar por la senda de los sacrificios.

Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes: es un país de esclavos.

Nuestras discordias tienen su origen en las dos más copiosas fuentes de calamidad pública: la ignorancia y la debilidad.

Es difícil hacer justicia a quien nos ha ofendido.

El arte de vencer se aprende en las derrotas.

Como amo la libertad tengo sentimientos nobles y liberales; y si suelo ser severo, es solamente con aquellos que pretenden destruirnos.

El ajedrez es un juego útil y honesto, indispensable en la educación de la juventud.

Más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía.

Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, ese Estado no debería existir; y al fin no existiría.

Yo desprecié los grados y distinciones. Aspiraba a un destino más honroso: derramar mi sangre por la libertad de mi patria.

En el orden de las vicisitudes humanas no es siempre la mayoría de la masa física la que decide, sino que es la superioridad de la fuerza moral la que inclina hacia sí la balanza política.

Formémonos una patria a toda costa y todo lo demás será tolerable.

La Justicia es la reina de las virtudes republicanas y con ella se sostiene la igualdad y la libertad.

La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino.

El castigo más justo es aquel que uno mismo se impone.

El soldado bisoño lo cree todo perdido desde que es derrotado una vez.

La libertad del nuevo mundo, es la esperanza del universo.

Las buenas costumbres, y no la fuerza, son las columnas de las leyes; y el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la libertad.

Los empleos públicos pertenecen al Estado; no son patrimonio de particulares. Ninguno que no tenga probidad, aptitudes y merecimientos es digno de ellos.

Los legisladores necesitan ciertamente una escuela de moral.

Primero el suelo nativo que nada. Nuestra vida no es otra cosa que la herencia de nuestro país.

Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos.

Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del gobierno. Es defensor de su libertad.

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