Frases sobre la religión

La oración debería ser la llave del día y el cerrojo de la noche.

Aquellos que anuncian que luchan en favor de Dios son siempre los hombres menos pacíficos de la Tierra. Como creen percibir mensajes celestiales, tienen sordos los oídos para toda palabra de humanidad.

Soy ateo gracias a Dios.

¿Por qué he de preocuparme? No es asunto mío pensar en mi. Asunto mío es pensar en Dios. Es cosa de Dios pensar en mi.

Si Dios no existiera, sería necesario inventarlo.

Creo en el Dios de Spinoza, que nos revela una armonía de todos los seres vivos. No creo en un Dios que se ocupe del destino y las acciones de los seres humanos.

Dios se deja conquistar por el humilde y rechaza la arrogancia del orgulloso.

Dios prefiere a la gente corriente, por eso ha hecho tanta.

La religión sin la ciencia estaría ciega, y la ciencia sin la religión estaría coja también.

Tengamos tan sólo paciencia, vendrá, tiene que venir, el tiempo sagrado de la paz perpetua, en que la nueva Jerusalén será la capital del mundo; y hasta entonces sean alegres y animosos en los peligros del tiempo, compañeros de mi fe, anuncien con la palabra y las obras el Evangelio divino y permanezcan fieles a la fe verdadera e infinita hasta la muerte.

Negar a Dios será la única forma de salvar el mundo.

La plegaria no es un entretenimiento ocioso para alguna anciana. Entendida y aplicada adecuadamente, es el instrumento más potente para la acción.

Dios ha muerto. Parece que lo mataron los hombres.

Amo a todas las religiones, pero estoy enamorada de la mía.

Sólo Dios es el verdadero sabio.

El hombre no reza para dar a Dios una orientación, sino para orientarse debidamente a sí mismo.

Lo más increible de los milagros es que ocurren.

Si nos alejamos de Dios, ¿quién nos garantiza que un día un poder humano no reivindique de nuevo el derecho a decidir qué vida humana vale y cuál no vale?

La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre.

Jesús es mi Dios, Jesús es mi Esposo, Jesús es mi Vida, Jesús es mi único Amor, Jesús es todo mi ser, Jesús es mi todo.

Cuando Dios creó el Mundo vio que era bueno. ¿Qué dirá ahora?

Dios, aunque invisible, tiene siempre una mano tendida para levantar por un extremo la carga que abruma al pobre.

Al que todo lo pierde, le queda Dios todavía.

La vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte.

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