Stendhal

(1783-1842) Pseudónimo de Henri Beyle. Escritor francés del Siglo XIX.

Frases célebres

Con las pasiones uno no se aburre jamás; sin ellas, se idiotiza.

La diferencia de la infidelidad en los dos sexos es tan real que una mujer apasionada puede perdonar una infidelidad, cosa imposible para un hombre.

El amor es una bellísima flor, pero hay que tener el coraje de ir a recogerla al borde de un precipicio.

Para un amante ya no hay amigos.

Muy frecuentemente las lágrimas son la última sonrisa del amor.

Ir sin amor por la vida es como ir al combate sin música, como emprender un viaje sin un libro, como ir por el mar sin estrella que nos oriente.

Tener el carácter firme es tener una larga y sólida experiencia de los desengaños y desgracias de la vida.

El arte de amar se reduce a decir exactamente lo que el grado de embriaguez del momento requiera.

El hombre que no ha amado apasionadamente ignora la mitad más hermosa de su vida.

El amor es como la fiebre: nace y se extingue sin que la voluntad tome en ello la menor parte.

El enamorado celoso soporta mejor la enfermedad de su amante que su libertad.

Un hijo es un acreedor dado por la naturaleza.

Los celos pueden constituir un modo nuevo de probar el amor, más pueden también ofender la dignidad de una mujer perfectamente delicada.

Llamamos bello a aquello que es elogiado por el periódico y que produce mucho dinero.

Las mujeres demasiado bellas sorprenden menos el segundo día.

Yo honro con el nombre de virtud a la costumbre de realizar acciones penosas y útiles a los demás.

Nadie puede en su vida escapar a una deplorable crisis de entusiasmo.

Para conocer al hombre basta estudiarse a sí mismo; para conocer a los hombres se precisa vivir en medio de ellos.

Lo que hace tan agudo el dolor de los celos, es que la vanidad no puede ayudar a soportarlo.

Puede adquirirse todo en la sociedad, excepto el carácter.

Las religiones son fundadas en el miedo de muchos y en la vivacidad de pocos.

El pudor tiene la desventaja de que habitúa a mentir.

El hombre poco claro no puede hacerse ilusiones: o se engaña a sí mismo, o trata de engañar a otros.

La diferencia engendra odio.

Querer, es tener el valor de exponerse a un inconveniente; exponerse así es tentar al acaso y es jugar.

Es indispensable, para que otros nos soporten a gusto, participar hasta cierto punto en sus pasiones.

No hay más uniones legítimas que las que están gobernadas por una verdadera pasión.

Quien se excusa, se acusa.

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