Frases sobre El Destino

Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino.

El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad.

No mires nunca de donde vienes, sino a donde vas.

El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.

¡Actúa en vez de suplicar. Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa! Si quieres conocer los milagros, hazlos tú antes. Sólo así podrá cumplirse tu peculiar destino.

Me apoderaré del destino agarrándolo por el cuello. No me dominará.

A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo.

Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción.

A veces nuestro destino semeja un árbol frutal en invierno. ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán? Mas esperamos que así sea, y sabemos que así será.

El destino mezcla las cartas, y nosotros las jugamos.

Yo creía que la ruta pasaba por el hombre, y que de allí tenía que salir el destino.

Si llego a mi destino ahora mismo, lo aceptaré con alegría, y si no llego hasta que transcurran diez millones de años, esperaré alegremente también.

No olvides tu historia ni tu destino.

A cada cerdo le llega su San Martín.

Levantado el muro contra la voluntad de los inmortales dioses, no debía subsistir largo tiempo.

Tendremos el destino que nos hayamos merecido.

Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz.

Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Créeme, en tu corazón brilla la estrella de tu destino.

Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo.

Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.

Yo soy el dueño de mi destino; yo soy el capitán de mi alma.

Llamamos destino a todo cuanto limita nuestro poder.

Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera.

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