Frases sobre el destino

Los espíritus vulgares no tienen destino.

Ni aún permaneciendo sentado junto al fuego de su hogar puede el hombre escapar a la sentencia de su destino.

No creo que haya que lamentarse sobre el propio destino, pero a veces es muy duro.

Hasta en la muerte de un pajarillo interviene una providencia irresistible.

La manera en que una persona toma las riendas de su destino es más determinante que el mismo destino.

Lo que ha de suceder, sucederá.

El destino, el azar, los dioses, no suelen mandar grandes emisarios en caballo blanco, ni en el correo del Zar. El destino, en todas sus versiones, utiliza siempre heraldos humildes.

Debemos obrar, no para ir contra el destino, sino para ir delante de él.

Cada hombre tiene que inventar su camino.

Lo que se considera ceguera del destino es en realidad miopía propia.

Resulta una gran verdad que el destino es una ley cuyo significado se nos escapa, porque nos faltan una inmensidad de datos.

El hombre sensato cree en el destino; el voluble en el azar.

Míseros mortales que, semejantes a las hojas, ya se hallan florecientes y vigorosos comiendo los frutos de la tierra, ya se quedan exánimes y mueren.

No creo en la casualidad ni en la necesidad; mi voluntad es el destino.

Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios.

Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva manera de ver las cosas.

Los grandes hombres y mujeres tienen confianza en el destino, conocen parte de su porvenir, porque son parte de él.

Sí, corazón,
lo sé,
lo sé,
y se sabe:
es a vida, es a muerte
este destino.

Que cada cual siga su inclinación, pues las inclinaciones suelen ser rayas o vías trazadas por un dedo muy alto, y nadie, por mucho que sepa sabe más que el destino.

No hay más destino que el que nos haremos
a pura sangre, a mano.

Lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir.

Solo unos pocos encuentran el camino, otros no lo reconocen cuando lo encuentran, otros ni si quiera quieren encontrarlo.

El destino es como una persona y deja de molestarnos si mostramos que no nos importa lo que nos haga.

A veces hace falta un ramalazo de locura para construir un destino.

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