Frases sobre La Familia

Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente.

Por severo que sea un padre juzgando a su hijo, nunca es tan severo como un hijo juzgando a su padre.

Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.

A quien Dios no le dio hijos, el diablo le dio sobrinos.

Los únicos goces puros y sin mezcla de tristeza que le han sido dados sobre la tierra al hombre, son los goces de familia.

No le evitéis a vuestros hijos las dificultades de la vida, enseñadles más bien a superarlas.

El padre debe ser el amigo, el confidente, no el tirano de sus hijos.

Amar a la madre de sus hijos es lo mejor que un padre puede hacer por sus hijos.

La virtud de los padres es una gran dote.

Economizad las lágrimas de vuestros hijos a fin de que puedan regar con ellas vuestra tumba.

El mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día.

La más bella palabra en labios de un hombre es la palabra madre, y la llamada más dulce: madre mía.

Es hermoso que los padres lleguen a ser amigos de sus hijos, desvaneciéndoles todo temor, pero inspirándoles un gran respeto.

No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos.

La familia está llamada a ser templo, o sea, casa de oración: una oración sencilla, llena de esfuerzo y ternura. Una oración que se hace vida, para que toda la vida se convierta en oración.

La familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida.

Ningún amigo como un hermano; ningún enemigo como un hermano.

¡Cuán grande riqueza es, aun entre los pobres, el ser hijo de buen padre!

Tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano no lo vuelve pianista.

Grande es siempre el amor maternal, pero toca en lo sublime cuando se mezcla con la admiración por el hijo amado.

Cuando los padres han construido todo, a los hijos sólo les queda el derrumbarlo.

Cuando yo tenía catorce años, mi padre era tan ignorante que no podía soportarle. Pero cuando cumplí los veintiuno, me parecía increíble lo mucho que mi padre había aprendido en siete años.

Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene.

Los hijos son las anclas que atan a la vida a las madres.

Temáticas relacionadas

Publicidad