Frases sobre el alma

¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma? Quien quiera conservar su alma, la perderá.

El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos.

Moneda que está en la mano,
tal vez se deba guardar.
La monedita del alma
se pierde si no se da.

El alma resiste mucho mejor los dolores agudos que la tristeza prolongada.

Las almas más grandes son tan capaces de los mayores vicios como de las mayores virtudes.

El alma es un vaso que solo se llena con eternidad.

Así como los ojos de los murciélagos se ofuscan a la luz del día, de la misma manera a la inteligencia de nuestra alma la ofuscan las cosas evidentes.

El alma tiene ilusiones, como el pájaro alas. Eso es lo que la sostiene.

El alma descansa cuando echa sus lágrimas; y el dolor se satisface con su llanto.

¡Como te pareces al agua, alma del hombre! ¡Como te pareces al viento, destino del hombre!

El alma desordenada lleva en su culpa la pena.

El cuerpo humano no es más que apariencia, y esconde nuestra realidad. La realidad es el alma.

Para juzgar cosas grandes y nobles, es necesario poseer un alma igual de grande y noble.

La zona más rica de nuestras almas, desde luego la más extensa, es aquella que suele estar vedada al conocimiento por nuestro amor propio.

En tres partes se divide el alma humana: en mente, en sabiduría y en ira.

Lo que tiene alma se distingue de lo que no la tiene por el hecho de vivir.

Todos o casi todos distinguen el alma por tres de sus atributos: el movimiento, la sensación y la incorporeidad.

Pero el alma humana sólo vive, de su incesante esfuerzo, por marcarse en todo, como sello imperial.

El alma está en el cuerpo como un diamante en bruto; y debe ser pulida, o su brillo nunca aparecerá.

Hay dos miradas: La mirada del cuerpo puede olvidar a veces, pero la del alma recuerda siempre.

El alma es una materia luminosa que quema sin consumir; nuestro cuerpo es el fanal.

Todos tenemos demonios en los rincones oscuros del alma, pero si los sacamos a la luz, los demonios se achican, se debilitan, se callan y al fin nos dejan en paz.

Me llamas tu vida, llámame tu alma;
porque el alma es inmortal, y la vida es un día.

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