Frases sobre La Juventud

La gente joven está convencida de que posee la verdad. Desgraciadamente, cuando logran imponerla ya ni son jóvenes ni es verdad.

Los cuarenta son la edad madura de la juventud; los cincuenta la juventud de la edad madura.

Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros.

De mis disparates de juventud lo que más pena me da no es el haberlos cometido, sino el no poder volver a cometerlos.

Si la juventud es un defecto, es un defecto del que nos curamos demasiado pronto.

La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu.

Haría cualquier cosa por recuperar la juventud... excepto hacer ejercicio, madrugar, o ser un miembro útil de la comunidad.

Cuando era más joven podía recordar todo, hubiera sucedido o no.

Demasiado libertinaje en la juventud seca el corazón, y demasiada continencia atasca el espíritu.

Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta.

No soy tan joven como para saberlo todo.

No se nace joven, hay que adquirir la juventud. Y sin un ideal, no se adquiere.

No basta con ser joven. Es preciso estar borracho de juventud. Con todas sus consecuencias.

En los ojos del joven, arde la llama; en los del viejo, brilla la luz.

La juventud vive de la esperanza; la vejez del recuerdo.

La juventud tiene el genio vivo y el juicio débil.

Juventud, ¿sabes que la tuya no es la primera generación que anhela una vida plena de belleza y libertad?

La juventud quiere mejor ser estimulada que instruida.

A menudo se echa en cara a la juventud el creer que el mundo comienza con ella. Cierto, pero la vejez cree aún más a menudo que el mundo acaba con ella. ¿Qué es peor?

La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en sí misma su propio enemigo.

La mayor desgracia de la juventud actual es ya no pertenecer a ella.

El camino de la juventud lleva toda una vida.

La juventud es el momento de estudiar la sabiduría; la vejez, el de practicarla.

El ardimiento juvenil en sus comienzos es fogoso, pero languidece fácilmente y no dura; es el humo de una fogata liviana.

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