Frases sin clasificar

Muchos vencimientos han ocasionado la consideración, y muchas victorias ha dado la temeridad.

No estoy seguro de cómo me convertí en comediante o actor cómico. Tal vez no lo sea. En cualquier caso me he ganado la vida muy bien durante una serie de años haciéndome pasar por uno de ellos.

El mayor imperio es el imperio de uno mismo.

La manzana podrida pierde a su compañía.

Al burro muerto, cebada al rabo.

La falsedad y el disimulo son útiles dentro de la vida social. Yo esta condición no la he tenido, y creo que el no tenerla me ha perjudicado más que otra cosa. También me ha perjudicado un poco, al tratar con propios y extraños, el no tener solemnidad.

La más pequeña mosca irrita al león más terrible.

Al hablar, como al guisar, su granito de sal.

Las cañas se vuelven lanzas.

De la mar, el mero, y de la tierra, el carnero.

Las mujeres son siempre autoritarias: siempre están por encima o por debajo; por eso el matrimonio viene a ser una suerte de poético balancín.

La función del Ejército no es educar al público en asuntos políticos.

No veo lógico rechazar datos porque parezcan increíbles.

Es preciso suponer que en todo lo que se combina hay muchas cosas de todas clases, y semillas de todas las cosas, que tienen formas diversas y colores y sabores diferentes.

En los nidos de antaño no hay pájaros hogaño.

Yo creo que la gente, cuando es inteligente y completamente normal, no debe pretender el ser rara y extraña, porque llega al absurdo inventado.

Vamos, vamos - dijo el padre de Tom - a tu edad ya no tienes excusa para hacer el libertino. Es hora hijo de pensar en tomar esposa. —Eso digo yo, padre. ¿La esposa de quien?.

Hay cosas que no tienen solución, y son las que más.

Alábate, cesto, que venderte quiero.

Lo que se llama un vestido atrevido no es más que un vestido un poco más convencional que los demás.

La lengua disimula y encubre los designios.

Por la muestra se conoce el paño.

La hipótesis es una interpretación anticipada y racional de los fenómenos de la naturaleza.

Días de mucho, vísperas de nada.

Publicidad