Mario Benedetti

(1920-2009) Escritor y poeta uruguayo, autor de una extensa obra literaria que abarca la crítica literaria, la poesía, el ensayo y la narrativa.

Frases célebres

Acá hay tres clases de gente: la que se mata trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse.

Yo amo, tú amas, el ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese conjugación sino realidad.

Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda.

Un torturador no se redime suicidándose, pero algo es algo.

No vayas a creer lo que te cuentan del mundo (ni siquiera esto que te estoy contando) ya te dije que el mundo es incontable.

La muerte es una traición de Dios.

La infancia es un privilegio de la vejez. No sé por qué la recuerdo actualmente con más claridad que nunca.

Es a veces un paraíso perdido, pero otras, es un infierno de mierda.

Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor.

El amor no es repetición. Cada acto de amor es un ciclo en sí mismo, una órbita cerrada en su propio ritual. Es, cómo podría explicarte, un puño de vida.

Cómo la necesito. Dios había sido mi más importante carencia. Pero a ella la necesito más que a Dios.

Algunas cosas del pasado desaparecieron pero otras abren una brecha al futuro y son las que quiero rescatar.

Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas.

Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los míos.

Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza.

Después de todo
la muerte es sólo un síntoma
de que hubo vida.

Qué buen insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo.

La perfección es una pulida colección de errores.

Quizá mi única noción de patria
sea esta urgencia de decir Nosotros
quizá mi única noción de patria
sea este regreso al propio desconcierto.

Quién lo diría
los débiles de veras
nunca se rinden.

Uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere.

El futuro no es
una página en blanco
es una fe
de erratas.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo.

No es la eternidad pero es el instante, que, después de todo, es su único sucedáneo verdadero.

La seguridad de saberme capaz para algo mejor, me puso en las manos de la postergación, que al fin de cuentas es una arma terrible y suicida.

Ojalá que la espera
no desgaste mis sueños.

Lo que más me gusta de vos es algo que no habrá tiempo capaz de quitártelo.

Cuando uno soporta sufrimientos propios no tiene necesidad de adjudicarse dolores ajenos.

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