Frases sin clasificar

Yo apunté al corazón del público, y por accidente les dí en el estómago.

En el hombre hay una serpiente: el intestino, que tienta, traiciona y castiga.

La afirmación de que los mansos poseerán la tierra está muy lejos de ser una afirmación mansa.

En este triste país, si a un zapatero se le antoja hacer una botella y le sale mal, después ya no le dejan hacer zapatos.

Nuestros sentidos nos permiten percibir sólo una pequeña porción del mundo exterior.

Peca de grosero
quien aguarda que le digan
que se vaya.

Dime de qué presumes y te diré de qué careces.

No siempre podemos agradar, pero siempre podemos tratar de ser agradables.

La experiencia de los siglos prueba que el lujo anuncia la decadencia de los imperios.

Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: «Cierren los ojos y recen». Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.

El lugar ideal para mí es aquél en que es más natural vivir como extranjero.

La seguridad de saberme capaz para algo mejor, me puso en las manos de la postergación, que al fin de cuentas es una arma terrible y suicida.

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