Frases sin clasificar

Estaba furioso de no tener zapatos; entonces encontré a un hombre que no tenía píes, y me sentí contento de mi mismo.

Más vale feo y bueno que guapo y perverso.

Déjame sólo un poco de mí mismo para que pueda llamarte mi todo.

No hay árbol que el viento no haya sacudido.

¡He perdido mi gotita de rocío!, dice la flor al cielo del amanecer, que ha perdido todas sus estrellas.

Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.

El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen.

Quien adelante no mira, atrás se queda.

No hay rosa sin espinas.

Quien bien gane, bien gaste, pero no malgaste.

Las despedidas siempre duelen, aun cuando haga tiempo que se ansíen.

La lengua resiste porque es blanda; los dientes ceden porque son duros.

Observa todo lo blanco que hay en torno tuyo, pero recuerda todo lo negro que existe.

La ausencia de prueba no es prueba de ausencia.

A fin de cuentas, todo es un chiste.

Un chisme es como una avispa; si no puedes matarla al primer golpe, mejor no te metas con ella.

Dame pan y llámame tonto.

El que abusa de un líquido no se mantiene mucho tiempo sólido.

De fuera vendrá quien de casa te echará.

El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.

Si no puedes avanzar una pulgada, retrocede un pie.

Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.

A veces uno se horroriza de descubrirse a sí mismo en otro.

Con la primera copa el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre.

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