Frases sobre el trabajo

Amar a la vida a través del trabajo, es intimar con el más recóndito secreto de la vida.

El trabajo hecho con gusto y con amor, siempre es una creación original y única.

Cuando el hombre ya no encuentra placer en su trabajo y trabaja sólo por alcanzar sus placeres lo antes posible, entonces sólo será casualidad que no se convierta en delincuente.

Más confío en el trabajo que en la suerte.

¡Trabaja! Si no lo necesitas para alimentarte, lo necesitas como medicina.

Trabajemos sin razonar, es el único medio de hacer la vida soportable.

Trabaja en algo, para que el diablo te encuentre siempre ocupado.

El trabajo es el único capital no sujeto a quiebras.

No es el trabajo lo que envilece, sino la ociocidad.

Días de trabajo, únicos días en los que he vivido.

El placer que acompaña al trabajo pone en olvido a la fatiga.

Aunque no sea más que por el mísero afán de descansar, debéis trabajar.

Obró mucho el que nada dejó para mañana.

Cuando el trabajo no constituye una diversión, hay que trabajar lo indecible para divertirse.

No basta trabajar, es preciso agotarse todos los días en el trabajo.

El trabajo es una invasión de nuestra privacidad.

El trabajo consiste en lo que un organismo está obligado a hacer; el juego consiste en lo que un organismo no está obligado a hacer.

Para los que no tenemos religión, nuestro Dios es el trabajo.

Si no necesitas trabajar para comer, necesitarás trabajar para tener salud. Ama el trabajo y no dejes que nazca la mala hierba de la ociosidad.

Mediante el trabajo ha sido como la mujer ha podido franquear la distancia que la separa del hombre. El trabajo es lo único que puede garantizarle una libertad completa.

El hombre ha sido creado no para dudar sino para trabajar.

Únicamente el trabajo con fe cumplido es eterno como el Constructor del universo.

El trabajo es vida.

A dos hombres venero yo en este mundo: al labrador sufrido de mano callosa y nervuda, en la que permanecerá para siempre una real e indeleble majestad, puesto que en ella está el cetro de este mundo. Y a aquel que trabaja por las imprescindibles necesidades del espíritu; no por el pan cotidiano, sino por el pan de la verdadera vida.

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