Benjamin Disraeli

(1804-1881) Estadista ingles.

Frases célebres

La magia del primer amor consiste en nuestra ignorancia de que pueda tener fin.

Lo mejor que podemos hacer por otro no es sólo compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas.

Hay personas silenciosas que son mucho más interesantes que los mejores oradores.

Ser consciente de la propia ignorancia es un gran paso hacia el saber.

Ningún gobierno puede mantenerse sólido mucho tiempo sin una oposición temible.

¡Confiamos demasiado en los sistemas, y muy poco en los hombres!.

El hombre es verdaderamente grande sólo cuando obra a impulso de las pasiones.

Todas las mujeres deberían casarse; los hombres, no.

Nada revela tan fiablemente el carácter de una persona como su voz.

Triunfar tarde no es triunfar: es alcanzar al mismo tiempo la inmortalidad y la muerte.

Los experimentos en política significan revoluciones.

El que ostenta el poder es siempre impopular.

El mundo está lleno de estadistas a quienes la democracia ha degradado convirtiéndoles en políticos.

Alimentad el espíritu con grandes pensamientos. La fe en el heroísmo hace los héroes.

Hay personas divertidas que no interesan y personas interesantes que no divierten.

El hombre sensato cree en el destino; el voluble en el azar.

El hombre no es hijo de las circunstancias. Las circunstancias son hijas del hombre.

El autor que habla de sus propios libros es peor que la madre que sólo habla de sus hijos.

Cuando necesito leer un libro, lo escribo.

La juventud es un disparate; la madurez, una lucha; la vejez, un remordimiento.

La sabiduría de los sabios y la experiencia de los siglos pueden conservarse en las citas.

Después de saber cuándo debemos aprovechar una oportunidad, lo más importante es saber cuándo debemos renunciar a una ventaja.

Viajar enseña tolerancia.

Como todos los grandes viajeros -dijo Essper- yo he visto más cosas de las que recuerdo, y recuerdo más cosas de las que he visto.

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