Arthur Miller

(1915-2005) Dramaturgo estadounidense.

Frases célebres

No me arrepiento en absoluto de haber corrido todos los riesgos por aquello que me importaba.

Creo que no es posible vivir sin ideal, ni religión ni sensación de porvenir. Los hospitales estarían llenos de locos.

El carácter de una persona lo determinan los problemas que no puede eludir y el remordimiento que le provocan los que ha eludido.

¿Puede uno recordar el amor? Es como tratar de evocar el aroma de las rosas en un sótano. Puedes ver la rosa, pero nunca el perfume.

El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma.

Los hombres temen más el sexo que las mujeres.

La vida es como una nuez; no puede cascarse entre almohadones de plumas.

Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma.

Un hombre vulgar puede acabarse lo mismo que un gran hombre.

No creo que existan reglas sobre los asuntos del amor y la cantidad de compasión que conllevan.

El paso del tiempo condena al olvido la memoria de un país.

Todo el que intenta salvar a otra persona con la mentira de un amor sin límite arroja una sombra al rostro de Dios.

Hay hombres que no suben después de caer.

Ningún hombre necesita poco.

Los que aman el dinero no lo regalan.

La mera idea de que sucedan [los milagros], sin embargo, persiste en la cabeza de mucha gente. Cuando eso muere hace que la gente sea más desgraciada.

Los sentimientos de culpa son muy repetitivos, se repiten tanto en la mente humana que llega un punto en que te aburres de ellos.

El gran teatro clásico ya no existe.

Trabaja uno toda la vida para comprar una casa, y cuando, por fin, la casa ya es de uno... no hay quien viva en ella.

La manzana no puede ser vuelta a poner de nuevo en el árbol del conocimiento; una vez que empezamos a ver, estamos condenados y enfrentados a buscar la fuerza para ver más, no menos.

Es más fácil recuperar un millón de dólares robados que la honra, si la perdiste.

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