Leonardo Da Vinci

(1452-1519) Pintor, escultor e inventor italiano.

Frases célebres

Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte.

Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz.

Los que se enamoran de la práctica sin la teoría son como los pilotos sin timón ni brújula, que nunca podrán saber a dónde van.

He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido.

Verdaderamente, el hombre es el rey de los animales, pues su brutalidad supera a la de éstos.

Quien no castiga el mal, ordena que se haga.

Así como el hierro se oxida por falta de uso, también la inactividad destruye el intelecto.

La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte.

Mientras pensaba que estaba aprendiendo a vivir, he aprendido cómo morir.

Si es posible, se debe hacer reír hasta a los muertos.

Nuestras mayores tonterías pueden ser muy sabias.

La naturaleza benigna provee de manera que en cualquier parte halles algo que aprender.

La sabiduría es hija de la experiencia.

Aquel que más posee, más miedo tiene de perderlo.

La pintura es poesía muda; la poesía pintura ciega.

El que no valora la vida no se la merece.

Quien poco piensa, se equivoca mucho.

La ciencia más útil es aquella cuyo fruto es el más comunicable.

Donde hay más sensibilidad, allí es más fuerte el martirio.

Puedes censurar a un amigo en confianza, pero debes alabarlo delante de los demás.

La desigualdad es el origen de todos los movimientos locales.

No se puede poseer mayor gobierno, ni menor, que el de uno mismo.

Son vanas y están plagadas de errores las ciencias que no han nacido del experimento, madre de toda certidumbre.

La amenaza es el arma del amenazado.

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