Frases sobre la muerte

Existe algo tan inevitable como la muerte: la vida.

La muerte es un ensueño sin ensueños.

Ni el sol, ni la muerte pueden mirarse fijamente.

Diferentes en la vida, los hombres son semejantes en la muerte.

Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales.

La muerte es cobarde para los que no la huyen y animosa para los que la temen.

Sigo preguntándome si hay vida después de la muerte. Y si la hay, ¿Le cambiarán a uno un billete de veinte pavos?.

Es más fácil soportar la muerte sin pensar en ella, que soportar el pensamiento de la muerte.

La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes.

La vida es una gran sorpresa. No veo por qué la muerte no podría ser una mayor.

Siempre son los demás los que se mueren.

La muerte siempre es temprana y no perdona a ninguno.

A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa.

¿Por qué no salir de esta vida como sale de un banquete el convidado harto?

La muerte es una traición de Dios.

Ni temas ni desees la muerte.

Es muy dulce ver llegar la muerte mecido por las plegarias de un hijo.

La muerte es el menor de todos los males.

La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida.

La muerte aceptada con resignación no es ningún honor.

La muerte es algo tan tremendamente airado, que sólo la desnudez, la elemental desnudez, puede escindirla del ridículo.

Me anuncian la muerte de uno cuya presencia no me entusiasmaba y pienso: yo no pedía tanto.

La muerte tiene una sola cosa agradable: las viudas.

Lo que pensamos de la muerte sólo tiene importancia por lo que la muerte nos hace pensar de la vida.

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