Frases sobre La Política

A las dictaduras les pasa lo que a las bicicletas; si se paran, se caen.

Las convicciones políticas son como la virginidad: una vez perdidas, no vuelven a recobrarse.

La democracia otorga a cada uno de los hombres el derecho a ser el opresor de sí mismo.

La política ha dejado de ser una política de ideales para convertirse en una política de programas.

Vota a aquel que prometa menos. Será el que menos te decepcione.

Una dictadura es un estado en el que todos temen a uno y uno a todos.

Los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa.

La política es la conducción de los asuntos públicos para el provecho de los particulares.

La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás.

Democracia: es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística.

Cuidado de la democracia. Como norma política parece cosa buena. Pero de la democracia del pensamiento y del gesto, la democracia del corazón y la costumbre es el más peligroso morbo que puede padecer una sociedad.

He dicho muchas veces que la política es la segunda profesión más baja y me he dado cuenta de que guarda una estrecha similitud con la primera.

La democracia sólo parece adecuada para un país muy pequeño.

Hasta en las democracias más puras, como los Estados Unidos y Suiza una minoría privilegiada detenta el poder contra la mayoría esclavizada.

La democracia sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrompida, por la elección hecha merced a una mayoría incompetente.

En política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno.

Cualquier mujer que entienda los problemas de llevar una casa está muy cerca de entender los de llevar un país.

La política está en el aire mismo que respiramos, igual que la presencia o ausencia de Dios.

Los políticos honrados se quitan de en medio cuando cae sobre ellos la sospecha.

El elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros.

Sería una necedad pretender que el pueblo no puede cometer errores políticos. Puede cometerlos, y graves. El pueblo lo sabe y paga las consecuencias; pero comparados con los errores que han sido cometidos por cualquier género de autocracia, estos otros carecen de importancia.

La democracia ha surgido de la idea de que sí los hombres son iguales en cualquier respecto, lo son en todos.

La libertad política es la condición previa del desarrollo económico y del cambio social.

Uno puede apoyarse sobre su puesto, pero no sentarse en él.

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