Frases sobre Los Sentimientos

El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta.

Quien bien te quiere te hará llorar.

Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo.

No existe el amor, sino las pruebas de amor, y la prueba de amor a aquel que amamos es dejarlo vivir libremente.

El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es.

El que no tiene celos no está enamorado.

¿Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo?

Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso, ¡qué soledad errante hasta tu compañía!

El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros.

Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.

No sabrás todo lo que valgo hasta que no pueda ser junto a ti todo lo que soy.

Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras que no la ame.

Nuestra amistad no depende de cosas como el espacio y el tiempo.

Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo.

La amistad no puede ir muy lejos cuando ni unos ni otros están dispuestos a perdonarse los pequeños defectos.

La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano.

El Amor es el significado ultimado de todo lo que nos rodea. No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación.

La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo.

La felicidad es la certeza de no sentirse perdido.

No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.

Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.

Todos los problemas tienen la misma raíz: el miedo, que desaparece gracias al amor; pero el amor nos da miedo.

Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.

Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él.

Temáticas relacionadas

Publicidad