Frases sobre Los Sentimientos

Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere.

Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo, si lo que quiero decirte es que te amo?

La amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso, hay que salvarla como sea.

Un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano.

La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.

El amor es: el dolor de vivir lejos del ser amado.

El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.

Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única.

Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.

El verdadero amor es como los espíritus: todos hablan de ellos, pero pocos los han visto.

La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.

La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.

Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba / engánchalos a tu alma con ganchos de acero.

La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad.

La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.

Conocer el amor de los que amamos es el fuego que alimenta la vida.

Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.

Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.

La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco.

Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustrada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.

Amistad que acaba no había comenzado.

La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.

En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.

Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar.

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