Frases sobre El Ser humano

Perdonando demasiado al que yerra se comete injusticia con el que no yerra.

Las palabras son como monedas, que una vale por muchas como muchas no valen por una.

Da lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta.

Es fácil hablar claro cuando no va a decirse toda la verdad.

Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más.

"Puedo perdonar, pero no olvidar'', es sólo otro forma de decir, "No puedo perdonar.''

Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.

Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y disipar la duda.

El hombre no ha sabido organizar un mundo para sí mismo y es un extraño en el mundo que él mismo ha creado.

Perdonar es no tener demasiado en cuenta las limitaciones y defectos del otro, no tomarlas demasiado en serio, sino quitarles importancia, con buen humor, diciendo: ¡sé que tú no eres así!

Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.

Una vez se haya dicho todo, estaremos en condiciones de volver a decirlo todo, porque todo se habrá contradicho.

Los hombres creen gustosamente aquello que se acomoda a sus deseos.

Hay en el mundo un lenguaje que todos comprenden: es el lenguaje del entusiasmo, de las cosas hechas con amor y con voluntad, en busca de aquello que se desea o en lo que se cree.

Dar hasta que duela y cuando duela dar todavía más.

Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen.

Habla para que yo te conozca.

El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos.

Pero si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento.

Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.

Hay mucha gente que no cree en nada, pero que tiene miedo de todo.

Las palabras elegantes no son sinceras; las palabras sinceras no son elegantes.

La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha.

Mejor es callar y que sospechen de tu poca sabiduría que hablar y eliminar cualquier duda sobre ello.

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