Frases sobre La Sociedad

No hay camino para la paz, la paz es el camino.

Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.

No pido riquezas, ni esperanzas, ni amor, ni un amigo que me comprenda; todo lo que pido es el cielo sobre mí y un camino a mis pies.

No se es amigo de una mujer cuando se puede ser su amante.

No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo.

La única manera de ser seguido es correr más deprisa que los demás.

Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz.

Las mujeres con pasado y los hombres con futuro son las personas más interesantes.

La libertad no tiene su valor en sí misma: hay que apreciarla por las cosas que con ella se consiguen.

Creo que no es posible vivir sin ideal, ni religión ni sensación de porvenir. Los hospitales estarían llenos de locos.

No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar.

La libertad es un lujo que no todos pueden permitirse.

El matrimonio es una barca que lleva a dos personas por un mar tormentoso; si uno de los dos hace algún movimiento brusco, la barca se hunde.

Una máquina puede hacer el trabajo de 50 hombres corrientes. Pero no existe ninguna máquina que pueda hacer el trabajo de un hombre extraordinario.

La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle.

Mira si será malo el trabajo, que deben pagarte para que lo hagas.

Siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo, contesta que sí y ponte enseguida a aprender como se hace.

Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.

Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje.

Lo que distingue al hombre de los otros animales son las preocupaciones financieras.

Es más fácil apoderarse del comandante en jefe de un ejército que despojar a un miserable de su libertad.

Lo que más me inquieta es que en España todos se preguntan: ¿qué va a pasar? Casi nadie se pregunta: ¿qué vamos a hacer?

La gran pregunta que nunca ha sido contestada y a la cual todavía no he podido responder, a pesar de mis treinta años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer?

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