Frases sobre La Sociedad

La política es un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar y aquellos que no quieren salir.

El hombre ha nacido libre y por doquiera se encuentra sujeto con cadenas.

El hábito es como un cable; nos vamos enredando en él cada día hasta que no nos podemos desatar.

Los bosques preceden a las civilizaciones, los desiertos las siguen.

Pueblos libres, recordad esta máxima: Podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera una vez que se pierde.

El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente.

Casi siempre que un matrimonio se lleva bien, es porque uno de los esposos manda y el otro obedece.

No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna.

Mi sueño es el de Picasso; tener mucho dinero para vivir tranquilo como los pobres.

El dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza.

Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas.

La única manera en que un hombre debe comportarse con una mujer es: haciendo el amor con ella, si es bonita, o con otra, si es fea.

La paz comienza con una sonrisa.

El dinero no da la felicidad, ciertamente; pero tampoco es un serio obstáculo.

Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.

La libertad no es simplemente un privilegio que se otorga; es un habito que ha de adquirirse.

La mujer es un manjar digno de dioses, cuando no lo cocina el diablo.

Dos cosas contribuyen a avanzar: ir más deprisa que los otros o ir por el buen camino.

La recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho.

La prueba suprema de virtud consiste en poseer un poder ilimitado sin abusar de él.

El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer.

Los únicos goces puros y sin mezcla de tristeza que le han sido dados sobre la tierra al hombre, son los goces de familia.

La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos.

El derecho y el deber son como las palmeras: no dan frutos si no crecen uno al lado del otro.

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