Refranes

El amor es: el dolor de vivir lejos del ser amado.

Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír.

Lo que hoy siente tu corazón, mañana lo entenderá tu cabeza.

El verdadero amigo es aquel que a pesar de saber como eres te quiere.

No existe el amor, sino las pruebas de amor, y la prueba de amor a aquel que amamos es dejarlo vivir libremente.

Los amigos son como la sangre, cuando se está herido acuden sin que se los llame.

Todos los problemas tienen la misma raíz: el miedo, que desaparece gracias al amor; pero el amor nos da miedo.

Tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo para siempre.

El amor es el poder iniciador de la vida; la pasión posibilita su permanencia.

Sonríe aunque sólo sea una sonrisa triste, porque más triste que la sonrisa triste, es la tristeza de no saber sonreír.

Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra.

La política es el arte de obtener el dinero de los ricos y el voto de los pobres con el pretexto de proteger a los unos de los otros.

Los amigos son como los taxis, cuando hay mal tiempo escasean.

Es mil veces más fácil no decir lo que pensamos en un momento de ira, que disculparnos después.

Lo peor de la ignorancia..es que.. a medida que se prolonga, adquiere confianza.

El regalo de un libro, además de obsequio, es un delicado elogio.

La felicidad siempre viaja de incógnito. Sólo después que ha pasado, sabemos de ella.

El camino no es largo cuando amas a quien vas a visitar.

Vivir en la Tierra es caro pero ello incluye un viaje gratis alrededor del sol cada año.

No sabré hacerlo, no ha producido jamás buen resultado. Probaré a hacerlo, ha obrado casi siempre maravillas. Lo haré, ha conseguido milagros.

Somos lo que hacemos, no lo que pensamos ni lo que sentimos.

Buena cosa es tener amigos, pero mala el tener necesidad de ellos.

Cásate demasiado pronto y te arrepentirás demasiado tarde.

El optimista tiene siempre un proyecto; el pesimista, una excusa.

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