Frases sobre La Felicidad

La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.

La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.

Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.

Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.

La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.

El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros.

Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras que no la ame.

Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo.

La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo.

La felicidad es la certeza de no sentirse perdido.

Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.

El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace.

Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta.

El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices.

Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…

Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo.

Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de desgraciados.

Lo mejor que podemos hacer en favor de quienes nos aman es seguir siendo felices.

La felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante.

Vivir para los demás no es solamente una ley de deber, sino también una ley de felicidad.

¿Qué es la felicidad sino el desarrollo de nuestras facultades?

La felicidad es una estación de parada en el camino entre lo demasiado y lo muy poco.

Carecer de algunas de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad.

La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.

Temáticas relacionadas

Publicidad