Baltasar Gracián

(1601-1658) Escritor español.

Frases célebres

Obró mucho el que nada dejó para mañana.

Más vale un grano de cordura que arrobas de sutileza.

Todo lo que realmente nos pertenece es el tiempo; incluso el que no tiene nada más, lo posee.

Sólo vive el que sabe.

Señal de tener gastada la fama propia es cuidar de la infamia ajena.

No es necio el que hace la necedad, sino el que, hecha, no la sabe encubrir.

Muchas veces nace la enfermedad del mismo remedio.

Lo bien dicho se dice presto.

La retentiva es el sello de la capacidad.

La queja trae descrédito.

Es desgracia habitual en los ineptos la de engañarse al elegir profesión, al elegir amigos y al elegir casa.

En la boca del viejo todo lo bueno fue, y todo lo malo es.

El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo de él.

Ciencia sin seso, locura doble.

No hay en el mundo señorío como la libertad del corazón.

Hay mucho que saber, y es poco el vivir, y no se vive si no se sabe.

La fortuna se cansa de llevar siempre a un mismo hombre sobre las espaldas.

La esperanza es un gran falsificador.

Varón prevenido de cordura no será combatido de impertinencia.

Todos los necios son obstinados y todos los obstinados son necios.

El mentiroso tiene dos males: que ni cree ni es creído.

Métense a querer dar gusto a todos, que es imposible, y vienen a disgustar a todos, que es más fácil.

El excusarse antes de ocasión es culparse.

Son tontos todos los que lo parecen y la mitad de los que no lo parecen.

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