Honoré de Balzac

(1799-1850) Escritor francés.

Frases célebres

Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días.

Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso.

No se es amigo de una mujer cuando se puede ser su amante.

Lo que hace indisoluble a las amistades y dobla su encanto, es un sentimiento que le falta al amor, la certeza.

La ingratitud proviene, tal vez, de la imposibilidad de pagar.

Ceder a un vicio cuesta más que mantener una familia.

Ser celoso es el colmo del egoísmo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad.

Elegancia es la ciencia de no hacer nada igual que los demás, pareciendo que se hace todo de la misma manera que ellos.

Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir.

El bruto se cubre, el rico se adorna, el fatuo se disfraza, el elegante se viste.

La igualdad tal vez sea un derecho, pero no hay poder humano que alcance jamás a convertirla en hecho.

El amor es la poesía de los sentidos.

Los que no tienen hijos ignoran muchos placeres, pero también se evitan muchos dolores.

En las grandes crisis, el corazón se rompe o se curte.

En la venganza el más débil es siempre más feroz.

Los seres más sensibles no son siempre los seres más sensatos.

Un libro hermoso es una victoria ganada en todos los campos de batalla del pensamiento humano.

Las leyes son como las telas de araña, a través de las cuales pasan libremente las moscas grandes y quedan enredadas las pequeñas.

En las mujeres, el instinto equivale a la perspicacia de los grandes hombres.

El periódico es una tienda en que se venden al público las palabras del mismo color que las quiere.

La burocracia es una máquina gigantesca manejada por pigmeos.

El tiempo es el único capital de las personas que no tiene más que su inteligencia por fortuna.

No existe gran talento sin gran voluntad.

Jamás en la vida encontraréis ternura mejor y más desinteresada que la de vuestra madre.

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